miércoles, 3 de enero de 2007

La Muerte, ya...

I

Era una tarde desapacible del mes de febrero. Del mar soplaba un viento frío y cortante que arañaba la piel hasta escocer. El grupo de amigos acababa de salir de una sesión de cineclub en el Colom donde se había proyectado El séptimo sello, de Ingmar Bergman, y seguían discutiendo sobre la complejidad de las metáforas visuales mientras se encaminaban al Bar Gandía para guarecerse de las inclemencias del tiempo y tomar algún refrigerio bien caliente. Una vez allí, sentados en torno a una mesa de velador, la tertulia prosiguió largo rato. En uno de esos silencios tensos y embarazosos que se producen a veces alguien dijo: "El día que me muera me gustaría que organizarais una gran comida a mi salud. ¡Sin mujeres!". Rieron la ocurrencia e incluso hablaron de la necesidad de escribir un protocolo a tal efecto. Tenían entre 18 y 19 años.


II

Miércoles, 27 de diciembre de 2006. La tarde era fresca pero por fin había dejado de llover. La Calle Mayor estaba muy animada por la gente que entraba y salía de las tiendas haciendo sus compras. Néstor y yo paseábamos entreteniendo el tiempo hasta que llegara Mariles (su mujer) y marcháramos a cenar. Era imposible llevar una conversación: a cada paso alguien nos paraba para desearnos felices fiestas y preguntarme si estaba de vacaciones y cómo me iban las cosas por Madrid y si era verdad que había tantas obras por las calles. Así fue como nos cruzamos con Joan M. Monjo. Andaba con parsimonia, luciendo una leve sonrisa mientras repartía saludos. Nos abrazamos cordialmente y le pregunté por su salud. "Hace unos días me dijo Salva -por nuestro amigo cardiólogo- que mi corazón es una cafetera rusa. Cualquier día se parará...". Sonreía escépticamente elevando las cejas con su gracejo particular. Todos sabíamos, y él también, que llevaba cuatro años viviendo de prestado tras un infarto grave. Nos abrazamos de nuevo y seguimos nuestros caminos en direcciones opuestas.


III

Martes, 2 de enero de 2007. Estoy en casa y suena mi móvil. Es un mensaje de Néstor enviado a varias personas. Lacónico: "Joan M. Monjo nos ha dejado. El entierro será esta tarde a las 5 en la Alquerieta de Guardamar". Son las 11:19 de la mañana. Me visto para la ocasión, subo al coche y enfilo la autopista de Valencia.
Guardamar de la Safor era una pequeña pedanía junto a Gandía hasta que el "boom" turístico de las últimos años la ha convertido en municipio independiente. Cuando he llegado a la iglesuela de la Alquerieta ya estaba formado el duelo junto al féretro y desfilaba ante él la crema de la intelectualidad literaria valenciana para rendirle homenaje. He buscado a Néstor y a los otros amigos, que formaban corrillo un poco apartados del desfile oficial.
Responso y luego, a hombros, hemos llevado el ataúd al cementerio distante apenas doscientos metros de la iglesia. Allí se han leído algunos poemas y fragmentos en prosa de Joan M. y, con un largo aplauso, se han introducido sus restos mortales en un nicho.
Cuando ha terminado el ritual necrolátrico era ya de noche, aunque apenas habían dado las seis y media en el reloj del nuevo ayuntamiento. Una luna llena espléndida, perfectamente redonda, rielaba en las aguas de las acequias y dejaba nacarados reflejos en las hojas de los naranjos humedecidas por el primer rocío.
El grupo de amigos caminaba en silencio hacia el caserío cuando ha dicho Otis: "He reservado mesa para las nueve en L'Arnadí. ¡Sin mujeres!"


PS Joan M. Monjo es el primero de aquel grupo de amigos que se ha ido. Podría colgar aquí, como homenaje al hombre de letras, alguna creación suya. Pero Joan M. escribió siempre en valenciano-catalán. Tendría que traducirlo y ya sabéis lo que se dice: "Traduttore... traditore...". Quizás lo haga en otro momento. Ahora me apetece más colgar una canción que fue nuestro himno de guerra cuando, a finales de los años 60 del siglo pasado, comenzamos a luchar en las universidades contra la dictadura reclamando libertades: Al vent, del cantautor valenciano Raimon.


18 comentarios:

eggy dijo...

Qué entrañable grupo de amigos, qué fidelidad al recuerdo, sé que quizás sea una barbaridad lo que digo, pero esta historia me alegra, no por la muerte, obviamente, pero sí por el paso de los años que, muy a su pesar, no puede hacer mella en los corazones de los grandes hombres.
Saludos, Yayo, que sea un gran año!!

Zumo de Vidrio dijo...

Estimado Yayo, la vida nos sorprende a cada instante, y en ocasiones estas sorpresas no son nada agradables,,,, pasé por un momento difícil, el cual todavía está en proceso de superación,, resulta que el día 20 de Diciembre mi cuñado (El hermano mayor de mi esposa) murió de manera accidental,, todo a causa de una explosión de un tanque de gas en un negocio de comida en nuestra capital,, el era una persona super especial, de las que no hay palabras para definir,,,, estamos atravesándo esta terrible experiencia y nos conforta en cierta manera, el hecho de que esa persona en vida era un pronunciador de la fé y la esperanza,,,, comparto tú tristeza con el fallecimiento de tú amigo, porque se lo duro que es perder a un ser querido, más aún en estos tiempos navideños, donde el ambiente nos invita a compartir entre amigos y familiares....

Recibe un fuerte abrazo desde Rep. Dom.

Te sigo,,
Z de V.

Eduardo dijo...

Un momento aquí, y en otro "allá"... en instantes, inesperado. ¿no?.

Es curioso (y grato), pensar que alrededor de la muerte de un gran amigo, sea esto: la amistad, lo que resalta y aún los mueve, fieles a la hermandad.

Se que tienes la fuerza y conocimientos necesarios para enfrentar esto. Se nota...

SUERTE Yayo!

sabrozim.inc dijo...

La muerte, es un estado de la vida... algo que tiene que pasar...

Feliz Año Yayo... le deseo lo mejor para este 2007 y que haga más amigos, tan entrañables, como el que se fué!

Own a Life dijo...

Un sentido pésame... es interesante como vienen las personas a nuestras vidas y se van, como uno llega a las vidas de los demás y así nos iremos, solo el recuerdo queda... no, la verda dno solo el recuerdo queda, quedan hechos... que durarán toda una o muchas vidas, de que depende, de que tan grande fue nuestr aobra y a cuanta gente fue dedicada, el amor con el que fue hecha, el deseo con el que fue realizada, en fin, un número infinito de condiciones, que se juntaron en ese preciso momento y que queda guardado en la memoria, plasmado en un papel, o existiendo y ocupando un espacio de nuestro pequeño y limitado infinito.

Animo Yayo, que en polvo eres y en polvo te convertirás, pero el espiritu perdura y como Católico tengo que creer que algún día se volverán a ver, en el cielo.

En otros asuntos, me regalaron unas playeras, una loción, abrazos, sonrisas, y Dios me dio nuevos amigos y me permitio conservar antiguos amigos y pues ya se pone filosófica la cosa...

Bueno, que estés bien y como dice una cancion... "no es el principio del fin... es el regreso a ti mismo, el regreso a la inocencia..."
'Return to innocence'- Enigma

Atte: Andy

*V* dijo...

Lo siento.
Hay situaciones que nunca aprenderemos a afrontar. Me parece que, como amigos, es el mejor homenaje que se le puede hacer, tanto la cena como la entrada en el blog.
Un abrazo.

Memo dijo...

Mi más sentido y sincero pésame.

Aunque es de alegría, como han mencionado algunos comentarios antes que yo, ver que ante la adversidad la amistad sincera, la fraternidad y la solidaridad siempre sale prevalece en esta ssituaciones... o bueno, al menos ese ha sido tu caso, lo cual me alegra mucho.

Un cálido saludo.

Mª Vi dijo...

Loa "amigos", que gran longitud implica esa palabra, los que son de verdad estarán en todas, casualmente hoy se cumplen 2 años desde la muerte de mi amado, el amor de mi vida y aqui estuvo, el amigo que nunca falla, invitandose a acompañarme al parque a dejar flores y estar un rato, rito que deja el alma mas reconfortada..
un abrazo y gracias por tus comentarios

Gabrielus dijo...

Querido Yayo:
Es para admirar el grupo de amigos que compartieron este fin de año y cómo fueron fieles a la palabra de su amigo.
Da mucha pena que la muerte se haga presente justo en las fiestas, aunque de pena siempre.
Los sentimientos encontrados nos pone a prueba ante la lucha y así crecemos y nos hacemos fuertes.
Luego quedan los recuerdos para disfrutar como debe ser.
Amigo te mando un abrazo muy grande y deseo que pases estos primeros días de la mejor manera.

Gonzalo C. dijo...

Te das cuenta de lo inciertas y poco seguras que resultan nuestras vidas, siempre a la espera de noticias tristes como éstas, en el momento en el que llegas a asumir que, hasta en Navidades, es posible recibir una llamada de esas que nadie está preparado del todo a asumir.
Pero, del mismo modo, te das cuenta de la necesidad, como dice Eduardo, por unir estos momentos de amargura, estos hitos funestos, de tristeza, y cuando no de soledad, a la idea de amistad. Al recuerdo vivido, antes que a la amargura del existencialismo.
Yo no creo en Dios. No puedo sumarme a los que buscan el consuelo en la religión -de momento, tal vez-, pero sí, y siempre, a los que lo encuentran entre los amigos (ya no sólo en la familia). Perder un camarada, a un compañero de la "vieja guardia", a un viejo amigo, entristece, no como perder a un familiar directo (o sí, en algunos casos), sino de una forma especial, que yo aún, por mi juventud, no llego a conocer demasiado. Y sin embargo lo he experimentado (recuerdas que una vez te conté que un amigo mio falleció, a la semana de haber estado con él, con una última instantanea en mi retina, viendole dormido en el sofá, en casa de un amigo común, con la película La naranja mecánica de fondo?). Sentí esa extraña sensación, mezcla de inseguridad, melancolía, miedo, al perder a un amigo. Tan poco seguras resultan nuestras éstas, nuestras vidas, que cada vez más, me doy cuenta de qué necesaria es la amistad y el no sentirse sólo.

Lamento que éste sea tu comienzo de año nuevo. Pero sé que tienes toda la experiencia y veteranía para escudriñar esa "levedad del ser", sin perder la alegría y vitalidad de la que eres baluarte.

Un fortísimo abrazo,
G.

Iván dijo...

Mi amigo YAYO. Te abrazo fuerte.

En lo personal, la vida me ha enseñado a estar vivo.

D dijo...

Qué bueno que lo recordaron.

Así es como se debe morir, creo yo. Con la cara al viento.

Dalia dijo...

Vaya comienzo de año tan triste y yo que me quejaba de bobadas y tonterias sin importancia y a ti, pobre, la vida va y se te lleva a un amiguete y te salpica de recuerdos, de preguntas de respuestas no siempre gratas y de pena gorda. Ya lo siento, amigo, por su familia y amigos a los que no conozco y por ti que ya eres de la familia cibernética. Al menos es de agradecer que tuviera tan agradable despedida con palabras cálidas y sentidas y no los rollos desprovistos de alma de un cura que no conozca al fallecido que deprimen tanto y la comida en su honor.
Un abrazo de bufanda gorda en un día de mucho cierzo.

florecilla de alcanfor dijo...

Lo siento mucho, Profesor. Lo que has contado sobre él es precioso, aunque ahora parezca tan triste.
Un beso.

Fhernando dijo...

no quiero saber de la muerte por el momento

Bitchie4ever dijo...

Hola!

que tal Yayo pues un poco más de la cultura que no conozco jeje por x ó y razones pero gracias a tu post me aproximo tanto atus ideas como tanto a diferentes formas de coptar a vida, a vida esta llena de cosas inesperadas sorpresivas diría yo mm que venga que eso detalles en la vida aveces son dificiles y no pero bueno lo mejor es poder seguir adelante =).

Saludos desde México D.F.

pedro finch_ dijo...

Vaya. Lo siento mucho. La muerte siempre nos pilla al traspiés, aunque esté dentro de lo esperado.
Lo que más me ha emocionado ha sido el ver el reflejo de una amistad tan larga. Eso sí que indica una vida valiosa.
Por otro lado me gustaría pedirte que sí publicaras algún poema de tu amigo aunque sea en valenciano/catalán. Me parecería un precioso homenaje y otro hermoso color en su blog.
Un abrazo

Medeo Mandarino dijo...

Muy querido Yayo. Leí apenado este post desde el Google Reader, y ésta es la noche que me encuentra escribiendo lo mucho que siento tu dolor. Desearía tanto leer valenciano/catalán para saber de qué va lo que escribió tu amigo... desearía tanto estar en Madrid para darte un fuerte abrazo.