sábado, 7 de junio de 2008

Suicidas

Escribo todavía bajo la fuerte impresión que me ha producido el artículo de Humberto Acciarressi sobre un suicida anónimo. Una vez más me pregunto qué profundo drama hace que una persona tome la radical decisión de quitarse la vida para liberarse de esa pesada carga que le abruma.

He tenido la desgracia de vivir de cerca, en el entorno de mis amistades, dos suicidios de jóvenes hijos de matrimonios amigos. Uno de ellos, M., con 22 o 23 años no fue capaz (pienso) de soportar la responsabilidad de ser hijo de un prestigioso catedrático de fama internacional en su especialidad y hermano de un brillante estudiante (hoy también catedrático). Porque M. no conseguía centrarse en los estudios. Tampoco se lo exigía nadie: me consta. Podía haber escogido el camino que hubiera querido para su vida y todos le hubiéramos apoyado. Peregrinó al Tibet durante varios meses, siguió por Europa los conciertos de Roxy Music, sus ídolos… Sólo mantuve con él una larga conversación una noche de su último verano, recién llegado del Tibet, regada con abundante cerveza. Me pareció un joven lleno de ilusiones. No me explico por qué una mañana de primavera, después de desayunar, decidió alojarse una bala del calibre 22 en el cerebro.

El segundo, A., manifestó desde los 13 o 14 años un rechazo patológico al sistema. Devoto de la liturgia punk, abandonó el colegio para vivir en sucesivas comunas madrileñas, dejando a unos padres angustiados e impotentes. Finalmente volvió a casa, hastiado. Sus padres le pusieron en manos de psicólogos para ayudarle. Un Día de Reyes, con 17 o 18 años, escribió una nota y se llenó el estómago de pastillas.

Ningún ser vivo decide su nacimiento. En el caso del ser humano, es fruto de la voluntad de otros. Pero una vez instalado en la vida, quizás tampoco debe decidir su propia muerte. Pero algunos lo hacen. Hoy, ahora, siento una tristeza inmensa al recordarles.

20 comentarios:

pk dijo...

estimado yayo,
leo esta entrada con la piel chinita y un nudo que me quema la palabra.

no puedo evitar sentir un latido cercano, un vuelco que me toca profundo y me conduce a la definitiva conclusión de las cosas. pero es un tema que, como digo, me deja en el límite de mi carne. por lo que, mejor escibo aquí un gran soneto con las cosas que, esencialmente, quisiera plantear sobre el suicidio:


Porque dejaste el mundo de dolores
buscando en otro cielo la alegría
que aquí, si nace, sólo dura un día
y eso entre sombras, dudas y temores.

Porque en pos de otro mundo y otras flores
abandonaste esta región sombría,
donde tu alma gigante se sentía
condenada a continuos sinsabores.

Yo te vengo a decir mi enhorabuena
al mandarte la eterna despedida
que de dolor el corazón me llena;

que aunque cruel y muy triste tu partida,
si la vida a los goces es ajena
mejor es el sepulcro que la vida.


(manuel acuña, soneto, 1873).
..

te mando un abrazo con mis ojos ahogados.

pk dijo...

ps. ya me cansé de saltar dos veces hasta acá. este blog ya tiene su link en el mío.

D dijo...

Yo creo que es un poquito mejor suicidarse en la casa o en un lugar cerrado, porque eso de quedar muerto a media calle es mucha cosa. La gente ve y se espanta. En cambio en casa, ya organizado todo, uno se quita la vida como quiere, y no hay niños que vean o morbosos que se asomen o detallados artículos en la prensa. Ese es un suicidio modesto, casi ético. A veces creo que así mueren los poetas. Los visionarios, quiero decir.

Oso dijo...

Yo tampoco lo comprendo. Hay tantas cosas que una persona puede hacer en la vida, hay tantas cosas que hacen la vida maravillosa...

Y sin embargo ocurre.

Un abrazo.

Té la mà Maria - Reus dijo...

es muy fuerte el vivir un suicidio, no se sabe si se es muy valiente o muy cobarde, saludos que hacia tiempo que no comentaba en tu blog

Xiruquero-kumbaià dijo...

Hechos, los que comentas hoy y otros, que me reafirman en la certeza de que moriré sin haber entendido NADA.
Intentarlo, como caminar -recuerdo ahora a Machado- no es sino el inevitable cumplimiento de una suerte de condena, que nos lleva a trazar estelas en la mar una y otra vez, para creer, segundos antes que se desvanezcan, que hemos dado con el conocimiento.
Se me antoja la incongruencia que el suicidio sea, al mismo tiempo, el efecto de la suprema esclavitud y la suprema libertad.
Aunque, repito, sin entender nada.

Salutacions cordials.

pajárito verdadero alias el vengador tóxico dijo...

Se sospecha que el auténtico "pajárito" es un híbrido postmetafísico de subjetividades en deconstrucción y fragmentación que consta de los siguientes personajes: GarcínJuanMa-Pardo-güeroLordChandos-serchPhoenix-Castel alias Lecon y presumiblemente en coalición con la Esponja medievalista-Raúl de Alejandría y Psycoedipo el Iván.

Decididamente descartado está Josemaría Llovet por no ser apto a este humor bloguero.

Lo que no queda descartado es que quizá él complotó para la aparición de la entidad de Jorge Masta hoy desaparecida a fuerza de moderación de comentarios.

Seguiremos informando. Cambio y fuera

tzzzzz....

Atus dijo...

Ay, Yayo... que me cala y me toca, muy de cerca y en una profundidad que arde.
Porque no podría de la ética del suicidio yo hablar (me considero sanamente incompetente). Quizás lo que diré no es tan sano como lo anterior, pero: el suicidio es la negación que sustenta mi vida; un ser en el tiempo del todo masoquista. Amo tanto esta vida pero no por sus alegrías, sino que por los dolores y las tensiones que ésta me pueda entregar.
Cuando pienso en ese tema, se me aparece la imagen de mi querido Wagner plasmando todo el espíritu de la tensión en su música; esa tensión que quizás provoca que otros se vayan de este mundo por su cuenta, en mí provoca ese anhelo de vivir, de belleza (para mí, la belleza es el seguir anhelando más del mundo).
Saludos y un abrazo, Yayo. Discúlpame, he tenido un tanto abandonado a todos mis blogueros preferidos, a blog mío y un tanto otros asuntos: problemas computacionales y de Tiempo. Tiempos más holgados vendrán.

Rodrigo dijo...

Hola.. llegué acá en una larga navegación a través de diversos blogs.
De verdad me impactó leer tus palabras.
Me pregunto si habrá alguien que nunca haya divagado acerca del suicidio.. sobre las posibilidades de cometerlo.
Una desolación muy grande debe embargar esos corazones. Lástima que no dan señales claras o si las dan, estamos muy inmersos en nuestros mundos como para interpretarlas e intentar prodigar ayuda.
Qué tema tan profundo tocaste.

Saludos.

rAnita nOe dijo...

transmites la tristeza en tus palabras, llega hasta aquí..

Mariluz Barrera González dijo...

Es un tema que me conmueve y entristece... como terapeuta he vivido de cerca como hasta los niños pierden el sentido de la vida... y honestamente sus razones son muy válidas... los escucho decepcionados de los adultos y de este mundo tan incongruente...

Como he platicado en algunos de mis posts... Campeche, mi ciudad, ocupa los primeros lugares en suicidios de la republica Mexicana... y creo saber por que...

Te mando un beso mi querido Yayo... hermoso post... ya conocí la página de humberto y lo he linkeado... bien vale la pena... igualmente dejo aquí el link de los artículos que he escrito sobre suicidio... por si alguien se interesa en leerlos...

Con Cariño...

Mariluz.

http://mbgenvozalta.blogspot.com/2007/01/el-suicidio-un-grito-silencioso.html

http://mbgenvozalta.blogspot.com/2008/02/en-un-fin-de-semana-cinco-personas-en.html

http://mbgenvozalta.blogspot.com/2007/07/por-que-elegir-no-elegir-la-vida-el.html

mi despertar dijo...

Increible tu escrito. Buenísimo Volveré por mas
Abrazos desde el SOL

Tessitore di Sogno dijo...

Hace no mucho escribí un post llamado "El bosque de los suicidas", creo que es mi razón personal al porqué planteado en este post y aunque, por ahora mi humor es de un color distinto la vida sigue llenandose de matices, a veces menos coloridos que otros.

Magnifico blog. Un caluroso saludo. :-)

Fabio dijo...

Hay tanta belleza en el mundo y tantas cosas por las que vale la pena vivir, que cuesta entender este tipo de decisiones...
El mundo a veces se nos presenta con un sitio hostil, y nuestra apreciación de la vida por alguna razón nos vuelve pesimistas, infelices y se quiere escapar...
buen post, aunque deje un saborcito amargo de boca
saludos

Addalina dijo...

Es verdad, nadie decide nacer y por lo tanto decidir morir, es casi increible. Quizá por la dificil situación de poder entender que la vida es un don, algo que nos es dado.
Estos días he pensado en mi sobrina que ha luchado quince años por vivir (cuando decían que sólo lo haría, si acaso, tres días) y como otros luchamos pr casi morir.
Un abrazo y mis respetos.

Swirlies dijo...

¡La vida es un suicidio continuo! Lol soné como a darketo del mercado del Chopo.
Que no se preocupe nadie, yo sé que existimos para siempre. Estoy seguro de eso.
Es en serio.

Iván dijo...

Triste en verdad es recibir estas noticias.

El suicidio lo entiendo como un fenòmeno social, multiufactorial.Y la verdad no es considerado como importante, es decir, si bien el sucidio causa shock y sorpresa en un principio, no existen mecanismos y programas de salud para evitarlos. Solo estadisticas.

No sè, no quiero asegurar nada, si una de las posibles razones de M. para quitarse la vida haya sido el no poder soportar ser hijo de un prestigiado señor.Igual y no es eso, sino que, còmo tù, se sentaran a escucharlo, con o sin cervezas.

Razones para el suicidio hay miles, asì como miles las hay para la vida. Uno y solo uno debe ser responsable de las decisiones que se toman.

No es sencillo, una vez que se ha charlado con la muerte, seguir caminando como si nada hubiera pasado. Lo digo con conocimiento de causa.

En fin, un abrazo mi estimado amigo

Júlia dijo...

Hay algunos suicidios lúcidos, son los de adultos conscientes, desengañados de la vida o que pasan por momentos muy dolorosos. Creo que son una minoría.

La mayoría vienen determinados por depresiones y problemas mentales no siempre diagnosticados, agravados por crisis de la adolescencia, en algunos casos, o por muchos factores que no detectamos todavía.

No creo que nadie tenga la culpa, en la mayoría de casos, es el azar que predispone genéticamente a alguien al suicidio prematuro o incomprensible para los demás.

Costa entendre la vida, no la mort,
en la mort no s'amaga cap enigma.
(Joan Margarit)

Montano dijo...

el suicidio sucede en personas que de vderdad tienen un problema mental, pero a veces es dificil saber quien no trata de llamar la atencion

bye

Aristóteles dijo...

¿Sabes? Yo creo que la experiencia más amarga que me voy a llevar de mi comunidad, es precisamente ésta,... En los casi dos años que llevo aquí, se han suididado dos jóvenes de 20 años... Salvador: Me siento impotente...

A mi colega le tocó la experiencia de atender a uno de esos jovenes; la familia vino por él a la parroquia... No había nada que hacer, con el cuerpo aun caliente el muchacho ya estaba muerto,... No había ya nada que hacer... Solo orar.

La muerte es lo único que no tiene remedio,... Todo lo demás si.

Dios nos bendiga.