domingo, 11 de marzo de 2007

En Atenas

He pasado unos días en Atenas por motivos profesionales. Atenas me sobrecoge siempre, y no porque sea actualmente una gran metrópoli abigarrada, ruidosa, incómoda... y llena de turistas (afortunadamente). Me sobrecoge el aleteo ingrávido de tanta Historia, de tantas mentes preclaras generando ideas que han quedado prendidas, fecundando el pensamiento humano, de tantas nobles piedras.

Siempre suelo hospedarme en un hotel cercano al centro histórico para, en mi tiempo libre, poder pasear tranquilamente por las callejuelas del Plaka y adentrarme en grato paseo por las calles de la Atenas clásica, las ruínas de la esplendorosa Atenas de Pericles, no sin detenerme antes o después en la taberna de Manniatis y allí, desde su pequeña terraza, contemplar la dominante silueta de la Acrópolis mientras saboreo, solo o en compañía, una jarra de recio vino resinoso y, si se tercia por la hora, engullir sin prisa unas dolmades, o moussaka, o kolokithakia, aprestando el camino a unos calamares o al pulpo aderezado con taramasalata, pero dejando algo de hueco para poder rematar con dulces baklavas o loukoumades.

Os invito a un paseo por las ruínas de Atenas (reproducido hasta cierto punto en el "clip" que cierra este artículo). En las últimas callejuelas de la ciudad actual uno puede encontrarse con bellas iglesias bizantinas y sus ricos mosaicos de tema religioso y, al levantar la vista en dirección sur, las escarpadas paredes de la mesa rocosa en cuya plataforma se eleva el Partenón. Es un regalo para la vista.

Pero entremos al Ágora desde el Cerámico por la avenida que la cruza en diagonal, por la que tantas veces discurrió la procesión sagrada de las Panateneas en dirección al Partenón, al templo mayor de Atenea Pártenos. A la derecha, y como un anticipo, el templo de Efestos, también llamado de Teseo, con sus evidentes concomitancias con el Partenón (no son pocos quienes opinan que los trazó el mismo arquitecto). Pasemos junto a las ruínas de la Casa de la Fuente y dirijamos la mirada (con la imaginación, pues sólo los cimientos perduran) hacia los recintos porticados que cerraban la gran plaza del Ágora, las pintadas Stoas, y prestemos oído a los ecos que todavía resuenan de las voces de Zenón enseñando filosofía estoica, de los tyranos construyendo la democracia ateniense, de Demóstenes en sus diatribas contra Filipo de Macedonia... ¡Tantas voces magistrales se agolpan en mi memoria...!

Llego ya al pie del risco del recinto sagrado y el camino comienza a ascender y pasa zigzagueante junto al precipicio sur, al que me asomo para contemplar el Odeón de Herodes Ático y recordar aquella memorable representación de la Electra de Eurípides, en griego clásico, hace de esto ya más de veinte años. Algo más al este se vislumbran las nobles ruínas del teatro de Dionisio, donde estrenaron Eurípides, Aristófanes, Sófocles y tantos otros clásicos. Impresiona sólo el recordarlo...

Paso junto al pequeño templo dedicado a Atenea Niké y enfilo la escalinata de los Propileos. El corazón me late a más de 100, no sólo por los achaques de viejo fumador, mientras subo los gastados escalones que conducen a la soberbia barrera de columnas jacenadas: sé que es el pórtico, la antesala de un espacio maravilloso. La Geometría reina allí como una aliada sublime de lo esotérico. Uno quiere ver el Partenón pero la columnata del propileo no te permite sino una visión segmentada del espacio más allá. Has de rebasarla y entonces, ¡oh milagro!, ante ti se despliega una perspectiva absolutamente genial del templo en ligero escorzo, la mejor perspectiva posible a la distancia óptima. Todo calculado para el efectismo.

Me siento sobre el tambor de una columna caída, enciendo un cigarrillo y, mientras fumo con fruición, paseo la mirada por el Erecteion reconstruído y pienso en sus Cariátides originales (hoy en museos) recordando viejos grabados y fotografías del siglo XIX.

Pero el Partenón me llama con la atractiva salmodia de las Vestales en los cultos a la diosa protectora. Paseo por su alrededor y lleno con la imaginación el hueco horrendo de la cella (derruida por la horrísona explosión del polvorín que los turcos otomanos instalaron en ella en el siglo XVII) con la gigantesca escultura de Atenea Pártenos labrada por Fidias, destruida por manos iconoclastas no se sabe cuándo. Huelo el incienso y los perfumes de ese sancta sanctorum y recorro con la mirada por fuera y por dentro del templo los frontones y frisos con altorrelieves que cuentan historias maravillosas de la mitología griega. Mirada imaginaria que me ha de transportar a Londres y París donde se custodian, afortunadamente, la mayor parte de los restos conservados de tanta maravilla marmórea.

Atardece... Desando el camino tras una última mirada antes de cruzar de nuevo los Propileos. Es tiempo de pensar en la taberna de Manniatis y en un reparador refrigerio.

28 comentarios:

Daniel de Vicente dijo...

Me encantaría viajar. A donde sea, pero salir de mi barrio, de mi ciudad, de mi país. Me encantaría llegar a un país desconocido, donde no supiera nada sobre su idioma y su cultura, simplemente llevar uan mochila a la espalda y un ingenio entre las piernas que se avivaría tan pronto como lo necesitara.

No sé inglés, ni francés, ni aleman, ni siquiera se escribir correctamente en castellano -ya sabes, Salva-, apenas sé nada sobre la historia del mundo (me quede en el siglo XVIII y en su absolutismo truncando, nunca paso de ahí). No sé qué es la amistad, ni sé confiar en nadie. Vivo como un noble que tiene todo y se queja de todo, que vive triste y como un muchacho raro, aunque en realidad sea un imbécil como tantos otros.

Me quejaba cuando iba de vacaciones a la costa en coche. Son muchísimas horas papá, odio viajar, le decia a mi padre. Fui en avión a Paris, y me quejé de tener que andar tanto para ir a ver la torre eiffel. No disfrute de sus calles, ni de su gente, ni siquiera disfrute de toda esa gente que circula en bicicleta, ni de Montmartre, aunque siempre lo recuerdo y añoro volver a ver las señas que algún artista me hacia para que me pintara (a cambio de dinero, claro esta).

No salgo de casa. Ni siquiera viajo por Madrid. Con lo bonito que es Madrid. Sus edificios, museos, gente; estoy seguro de que Madrid es la ciudad que menos conozco de todas las del mundo. Encerrado siempre aquí. Autolesionandome moralmente. Perdiendo a gente tan atenta y amable como tú, en los que desconfio, porque ni siquiera confio en mi mismo.

No sé si algún día pasearé como haces tú por Atenas, porque aunque tenga tan solo 16 años, parece que ya haya calculado con total precisión toda mi vida. Terminaré el bachillerato y estudiaré una oposicione de mierda. Y viviré como un burgues toda mi vida. Sin saber que es el dolor, ni la lucha por un sueño, ni nada de eso que escribo pero que nunca llevo a la practica.

Ya no te conectas al messenger, supongo que sé por qué es. Me habrás borrado. Me gustaban nuestras conversaciones -las racionales- y aunque yo sea un hijo de puta, me alegro muchísimo de haberte conocido. Lo mejor de mi vida siempre lo tiro por la borda, soy así: No sé valorar nada.

Perdona por las faltas de ortografía y la pobre sintaxis, pero preferí escribir algo sincero y del tirón, que saliera de mi corazón. Sin modificaciones, sin literatura, simplemente algo real.

Dani

Eduardo dijo...

¡OH! es increíble como tu trabajo te regala tantos placeres.

Debo admitirlo. Allá (Europa) se valora tu trabajo por lo que puedo notar. E imagino que eres muy bueno en ello, para que seas enviado a tales "misiones"...

Y Grecia siempre me ha parecido espectacular. Desde lo plasmado en los libros de historia hasta la belleza que se nota en la actualidad. Yo sería un encantado turista de esos que consideras molestos ¡Jejejeje!

Por cierto, ¿Las fotos fueron tomadas por ti?


Saludos Yayo! Que sigas disfrutando!

Medeo Mandarino dijo...

Qué verdadera delicia... Te recuerdo con cariño y harta nostalgia. Espero estés bien, mi querido amigo.

Gabrielus dijo...

Ooohh querido Yayo!!
Quedé absolutamente embelesado viendo esas maravillosas imágenes de Atenas..
El Partenón, el Ágora, qué placer poder revivir con tu relato y el video!
No te imaginas amigo cómo me ha gustado vivir este momento de repaso de tus vivencias griegas.
Conocer Atenas es uno de mis grandes sueños, junto a conocer Roma.
Qué deleite me has hecho disfrutar amigo, millones de gracias por tal regalo.
Tú que sabes seguro, ¿en el Ágora también habló San Pablo, no? Creo que sí, según Los Hechos 17:17. Y entre los griegos que le creyeron estaba Dionisio areopagita, que después confundieron con pseudo Dionisio cuyos escritos fueron del siglo IV.
Muchísimas gracias Yayo!
Y gracias también por el apoyo en el lío que me metieron en los blogs.
Un abrazo fortísimo!
Gabriel

Pd: quizás abuse de tu amabilidad, pero me encantaría recibir alguna foto de tu viaje por mail que ya tienes. Pero no importa si no. Con el post estuvo muy bien!

Viriz dijo...

Como siempre, muy interesante y enrriquecedor. Todavia no tengo el gusto de visitar personalmente el lugar en cuestion, espero poder hacerlo para mediados de este año y seguire con cuidado la ruta marcada para poder apreciar en todo su esplendor lo que nos muestras en este post.

Un Abrazo!

Onatnomiguel dijo...

siento que las ruinas estan tan viejas que no dicen nada ya de su historia, como las de mexico en tenochtitlan o merida, como chichenitza pero son diferentes culturas

bye

T3Mo dijo...

K envidia... yo aqui estoy postrado-atado a mi asiento, esperando acabar la carrera para poder vivir..

:::X@Vy_Thê_M@N::: dijo...

montano: la cuestion es que por eso dicen todo... la historia habla...
perdon yayo no me pude contener..
me encantaria conocer grecia soy fans de la mitologia y la filosofia griegas, algún dia la conosere en persona por lo pronto en la lectura se conose desde lejos un poco de lo que me gustaria comprobar desde cerca... gracias un saludo¡¡¡

Oso dijo...

Querido Yayo, envidio, sanamente, el viaje que has hecho. Grecia es un pais que tengo en mi lista de visitas obligadas antes de morir. De momento me conformo con haber cenado en un griego (en la plaza de Santo Domingo aquí en Madrid, te lo recomiendo si tienes ocasión, aunque habiendo probado verdadera comida griega a lo mejor no te sabe igual ;).

Un saludo cordial, querido Yayo.

EL HIPPIE VIEJO dijo...

ESTIMADO Y QUERIDO YAYO

ME LLEVASTE POR CAMINOS QUE NUNCA VOY A TRANSITAR Y LO HAS HECHO DE UN MODO MAGISTRAL.
ME ENCANTÓ EL VIAJE.
COPIARÉ TU ESCRITO Y LO MANDARÉ A RODY , MI SOBRINO , QUE NO HACE MUCHO ANDUVO POR ESOS MARAVILLOSOS LUGARES.

AMIGO

QUE TENGAS UN BUEN DÍA

UN ABRAZO

ADAL

Rubén dijo...

Orales, que suerte tienes de poder ir a esos lugares tan bonitos y llenos de historia además. A mí me gustaría salir más de viaje, aunque sea salir de la ciudad a la provincia para respirar un poco de aire más puro.

Pero ni modo, seguro algún día podré ir a algunos otros paises y Grecia seguro es uno.

Muy bunas imágenes. Saludos.

txe dijo...

bon voyage!

pedro finch_ dijo...

Vaya Yayo. Te tendrían que contratar de alguna agencia de viajes... que ganas de volar ahora mismo para Atenas ;-)
De siempre me ha atraído esa ciudad pero leyéndote esto se va a transformar en un destino casi inevitable :-)
Un abrazo

Yayo Salva dijo...

Dani: Como bien dices, tienes 16 años, es decir, toda la vida por delante. Si de verdad te encanta viajar, viajarás. Si crees que aprender idiomas es importante, los aprenderás. Si piensas que vale la pena salir de tu encierro, saldrás. Lo que quieras podrás hacerlo si de verdad te lo propones. Tienes todo el tiempo del mundo.
Tiempo es lo que a mí me falta. Por eso no me conecto a Messenger. Pero mi buzón de correo sigue abierto siempre.
PS. No bajes la guardia con la ortografía y la sintaxis. En los últimos meses has mejorado mucho.

Eduardo: Tengo la fortuna de trabajar en lo que me gusta y dicen que no lo hago mal.
Las fotos son casi todas mías, excepto unas reproducciones de grabados antiguos, una vista de la escalinata de los Propileos y otra del Erecteion (antes de las últimas restauraciones).
Por cierto, no me molestan los turistas. Una parte importante de mi trabajo es precisamente para ellos.
Saludos.

Medeo: Gracias por tus buenos deseos. También deseo que estés muy bien.
Un abrazo.

Gabrielus: Sabía que un neoplatónico como tú vibraría de un modo especial con este artículo. Ya te mandé las fotos.
Y sí, como bien dices y nos narra Hechos 17,16 a 34, San Pablo estuvo en Atenas y conversó en el Ágora con algunos filósofos, quienes le invitaron a hablar en la colina del Areópago (Hechos 17,19). En tiempos de la sumisión de Grecia a Roma el Areópago había perdido todas las funciones políticas que tuvo hasta época helenística, pero seguía siendo un foro bastante abierto de discusión para la intelectualidad ateniense. Pablo, educado “a la griega” en Tarso pero ciudadano romano, comenzó su discurso de forma magistral (Hechos 17,22...) pero cuando tocó el tema de la resurrección de los muertos parece que se armó la marimorena y fue invitado a que lo dejara para otra ocasión (Hechos 17,32). Aun así atrajo a algunos neófitos, entre los que se menciona a Dionisio Areopagita y a Damaris (Hechos 17,34), de quienes ya no tenemos otras menciones fidedignas, según creo.
Un fuerte abrazo, amigo.

Viriz: Seguro que disfrutarás cuando vayas a visitar Grecia.
Un abrazo.

Montano: Me dejas algo perplejo con tu comentario... Aunque, ciertamente, para sentir el pálpito de la Historia, lo mismo da que sea en el Partenón o en Chichén-Itzá, hay que tener cierta sensibilidad para la memoria histórica. Convendría que la educaras un poco, aunque tampoco es imprescindible si tu mundo es sólo el de las ecuaciones y los bits.

t3mo: ¡Ánimo! Todo llegará. Yo a tu edad sólo había viajado de mi pueblo a Madrid para estudiar mi carrera. Lo bueno vino después...

Xavy: ¡Quieto, no te me desmandes...! Estoy seguro de que te gusta viajar y tener nuevas experiencias. Pues no me cabe duda de que las tendrás, cuando sea el momento.
Un saludo.

Oso: Tienes tanta vida por delante y te gusta tanto viajar que estoy seguro de que tu lista será larguísima e irás poniendo cruces conforme la vayas cumpliendo.
Y gracias por el dato del restaurante. No lo conozco pero haré por conocerlo.
Un abrazo, amigo.

Hippie: Me alegra haberte hecho sentir esas sensaciones a través de mi escrito. Dile a Rody que te cuente.
Un abrazo, viejo luchador.

Rubén: Te entiendo, Benjamín de mis lectores. Pero, como les he dicho ya a otros amigos jóvenes de esta casa, vas a tener tiempo para poder hacer muchas de las cosas que te gustan. Espero que ese día te acuerdes de estas palabras.
Saludos, chamaco.

txe: Ya volví. Pero acepto tu frase de despedida y buenos deseos para el próximo, que no tardará mucho.

Pedro: Seguro que trabajando para una agencia ganaría más dinero. Pero me divertiría mucho menos.
Ve allá cuando puedas. Te aseguro que vale la pena. Aquello es también Mediterráneo.
Un abrazo.

eggy dijo...

Emocionante, Yayo.
Tengo esa misma sensación con respecto a Atenas, aun sin conocerla: esa civilización ha sido cuna de tanta grandeza que todo lo que tenga que ver con Grecia me genera instantáneamente un respeto, una admiración, que nunca puedo expresar en palabras.
Gracias por el paseo por la polis, otra vez entrar aquí es una experiencia por demás gratificante.
Un abrazo!!

Mari dijo...

Al leerte sentí que estaba ahí, en Grecia. Pero no en el presente, sino en el pasado. Y sólo empecé a mirar el video (no lo terminé, estos días soy de pocas horas).

Sé que son tus palabras que pudieron transmitirme la vivencia de sentir las que me transportaron en el espacio y el tiempo. Ya, suena a frase bonita bla bla bla. Pero de verdad sentí eso. Me asombró la sensación (linda sensación...)

Besos

Persio dijo...

querido yayo, ayer mismo regresé a madrid desde atenas, cosas de la casualidad, añun tengo su magia en mi piel, sus calles ruidosas, sus barrios, su historia y todo su pensamiento fluyendo por las venas, uno se siente tan finito dentro de semejante infinito de ciudad...
abrazos!
muy buen post!

florecilla de alcanfor dijo...

Tienes mucha suerte, Profesor. Me encantaría ir a Atenas.

Un beso.

(ando muy liada... a ver si tengo tiempo un viernes y te hacemos una visita)

Ártemis Sublime dijo...

Yo también de vuelta de tan maravillosa ciudad!
Tu descripción me conmueve, me invita a participar también de tu recorrido y pensar en el mío e identificar los lugares.
Amo ese país, Yayo! Y ahora que he tenido la posibilidad de conocerlo personalmente puedo sentirlo un poco más mío.

Besossss!!!

Pablo Muñoz dijo...

Suave brisa de Atenas la que hemos recibido los lectores. Dotada implacablemente de citas históricas pero a su vez si perder el encanto que a veces es medio incompatible entre lo agradable y lo "certero".

Atenas, no mentiría en decir que sería para mí un destino codiciado indudablemente. Desearía tanto de Atenas que sería como atragantarme con un pedazo de carne -Tanto sabor, tanta textura en un flujo tan desenfrenado-, o tal vez como una copa de buen vino.

Atenas, tierra de grandeza, de solemnidad, de lo heroíco.
En fin, las definiciones le quedan absurdas. Ya tendré la posibilidad de estar en el "viejo continente" como acá se le llama.

Saludos

PS: Me asalta la duda. Señor Yayo, ¿qué clase usted imparte?.

Mariluz Barrera González dijo...

Que envidia de la buena, definitivamente viajar es un placer, y es hermoso cuando un espíritu sensible como el tuyo percibe la esencia del lugar.

Creo que la magia de viajar es esa, no "distraerse" como comunmente se dice, al contrario, no hay que distraerse, hay que estar "atentos" para no perder ningun detalle.

UN BESO

Horus dijo...

Qué gusto viajar junto contigo Maestro! Justo ahora que yo también vuelvo a viajar... aunque sea solo una vez más.

Dalia dijo...

¿Y no te sobrecoge también el tráfico infernal de Grecia? Porque en la vida he visto conducir de una manera más caótica que allí. Todos los vehículos se unen a la via de todas las direcciones al mismo tiempo y justo cuando parece imposible que no se estampen unos con otros van efectuando pequeños giros que parecen ensayados en una coreografía tácita que sólo conocen los que viven allí. Aún recuerdo con terror dos tipos en una moto llevando un panel de cristal agarrado del brazo, sin casco ni nada que pudiera protegerles del potencial castañazo.
¡Ah! Yo también tengo un recuerdo de esas escaleras que describes. Allí mi marido se cargó mi cámara de fotos justo cuando acababa de criticar mi torpeza si tropezaba. Ocurrió en nuestro primer día de viaje de novios, le hubiera matado allí mismo pero me contuve porque pensé que el primer día estaría feo acabar con su vida.
Un beso.

foton dijo...

Vaya que bonito viaje te has pillado.
Y al parecer eres un asiduo de esos lugares.

Saludos.

tu.politóloga.favorita dijo...

Hola! 1era vez que te visito!
Ahora puedo decir que ya fui a Atenas, aunque sea mentalmente
saludos!

Bitchie4ever dijo...

Que envidia mi Yayo n saludote primeramente oye pues que super que fueras a Atenas ya me imagino es tod un seuño conocer esos lugares tan llenos de historia , parte de un pasado remoto vaya, grandioso, bueno espero yo algun día no muy lejos viajar por Europa y visitar Grecia te djeo un abrazote ;).

á bientôt!!

Swirlies dijo...

Señor Yayo:

Adoro la cultura griega! De verdad es un privilegio que hayas podido ir a verlo todo con tus propios ojos. PAra mí la cultura griega no son templos y figuras de piedra, sino historias llenas de color, de desenvoltura, de vida.

Espero que te haya ido bien en todo el viaje, y qye geniaal trabajo que tienes *-*

Yayo Salva dijo...

Eggy: Cada vez que voy allá no puedo evitar sentir el peso liviano de la Historia. Me alegra haber compartido algo de aquellos paseos con vosotros. Un abrazo.

Mari: La sensación es lo que nos queda. Un beso.

Persio: ¡Qué bien que hayas estado también en Atenas recientemente! Hay ciertas ciudades en las que el cosmopolitismo tiene rasgos muy peculiares: Atenas, Roma (en parte), El Cairo... Uno se siente allí de modo diferente a como en París, Londres o Nueva York. Un abrazo.

Florecilla: Creo que tienes razón y soy un tipo con suerte por las satisfacciones que me trae mi trabajo. Estoy seguro de que a ti también te llegará. Y ya sabes: vente cuando quieras (o puedas) por el museo. Un beso.

Ártemis: Coincidimos en muchas de las vivencias que Atenas proporciona. Un beso.

Pablo: Eres hábil definidor de sensaciones y estados. Con tu juventud, a poco que le eches voluntad te verás cruzando el "charco" para conocer este Viejo Mundo. Y si vinieras por Madrid y todavía ando vivito y coleando, a este viejo le gustaría conocerte personalmente.
En cuanto a tu duda, enseño dos materias en la Universidad: Tecnología prehistórica y Museología.
Un saludo.

Mariluz: Coincido contigo en que para aprovechar un viaje uno ha de mimetizarse con el país y no ser mero espectador. Un beso.

Horus: Me halagas. Estoy seguro de que tú también disfrutas al máximo en tus viajes. Saludos.

Dalia: Las calles de la moderna Atenas son un espectáculo que hay que ver para creer, efectivamente. Y viajar en taxis es toda una experiencia de sobresaltos. Pero al final está la otra Atenas...
Las anécdotas simpáticas te acompañan por doquier. Me imagino a tu joven marido esquivando tus rayos jovianos entre las columnas de los Propileos. Un beso.

Fotón: Sí, suelo ir allá con cierta frecuencia. Saludos.

Politóloga: Bienvenida a esta casa virtual. Me alegra saber que mis palabras e imágenes te han llevado hasta allá. Pero si tienes ocasión ve Atenas con tus propios ojos. No hay comparación. Un cordial saludo.

Bitchie: Siempre he envidiado esa costumbre tan americana de los estudiantes, de hacer un viaje a la Vieja Europa. Si vienes por Madrid, ya sabes... Pero, desde luego, si puedes no te pierdas Atenas. Un abrazo.

Swirlies: Coincidimos en la admiración por la cultura griega. Y entiendo que con tu fértil imaginación (por lo poco que te conozco a través de tus escritos) puedas imaginar ese mundo abigarrado y multicolor, cargado de sensaciones físicas, que se desarrolló al calor atemperado del Mediterráneo. Un abrazo.