domingo, 27 de agosto de 2006

Nostalgia y angustia

Soy un joven blogger (que no un blogger joven, ¡ojo!). Apenas si he cumplido unos pocos meses en el negocio. Y, si he de seros sincero, caí aquí por curiosidad y algo de aburrimiento. Internet siempre ha sido para mí una herramienta complementaria que me servía para efectuar búsquedas bibliográficas, consultar bases de datos profesionales y mantener correspondencia rápida e intercambio de información por correo electrónico. Mis conocimientos de informática son los de un usuario medio tirando a zoquete. Mi generación es todavía de las del lápiz y el papel, no de la computadora y eso se nota, aunque he de decir en mi descargo que hace más de veinte años que “descubrí” su potencial y, aunque soy de Humanidades, no de Ciencias, la traté de incorporar a mis quehaceres. Mi primer ordenador fue un IBM con disquetera de 8”, sin disco duro, con 500K de RAM. Y me costó aproximadamente unas treinta veces más caro que un último modelo medio actual con unos cuantos periféricos.

Pero a finales de febrero pasado un amigo muy querido, un joven que se destetó jugando ya con ordenadores tenía problemas y, para mantener conversaciones en tiempo real, me enseñó que existía una posibilidad que se llama Messenger, etc, etc. Durante mucho tiempo mantuvimos largas charlas a diario hasta las tantas de la madrugada. Poco a poco, conforme los problemas se fueron solucionando o derivando hacia otros derroteros, las conexiones se espaciaron pero yo seguía conectando el Messenger por si quería comunicarse conmigo. Durante aquellas largas esperas, muchas tardes infructuosas, comencé a jugar con MSN Spaces y acabé enganchándome a Blogger.

A lo largo de esos meses he contactado virtualmente con muchos corresponsales, algunos comentaristas habituales de mis entradas y, como cuando vas construyendo un puzzle, a través de sus respectivos blogs y de sus comentarios te vas formando una imagen de sus formas de ser y de pensar, y también de algunas de sus fijaciones y problemas. Un blog tiene más de diván de psicólogo que de escaparate, aunque hay de todo y algunos parecen ser ambas cosas. A mí los escaparates me interesan poco. Y por fin llegamos al meollo del tema de hoy, tras una larga justificación quizás innecesaria.




En mi última entrada han habido algunas personas jóvenes, veinteañeras, que han hablado en sus comentarios y apostillas de nostalgia (o sus sinónimos) a veces con ciertos toques de angustia (estoy haciendo verdaderos esfuerzos para no escribir sus alias). Que alguien sienta nostalgia, sea joven o viejo, a través de sus recuerdos no es nada extraordinario. Para eso están los buenos recuerdos, para traernos a la memoria aquellos momentos que vivimos y disfrutamos en un rabioso presente ya pretérito. Pero la angustia... La angustia tiene algo como de insatisfacción o miedo o disconformidad con la situación actual. Es la expresión de aquel (equivocado) viejo tópico que refrescara Jorge Manrique en sus Coplas...: “Cualquiera tiempo pasado fue mejor...”

¿A los 20 años? ¡Y un cuerno...! ¿Justo cuando uno está tomando las riendas de su vida y casi a diario estrena nuevos sentimientos y situaciones el pasado va a ser mejor? ¡El otro cuerno...! Pero los hechos son los hechos y si hay angustia es que existen también sus razones.

Quizás es que vivimos demasiado aceleradamente y todo pasa tan vertiginosamente que, en el fondo, no acabamos de degustarlo, de paladearlo y necesitamos de su recuerdo para acabar de digerirlo. “Lo malo de los orgasmos -me decía alguien cercano- es que son tan breves...”. El paradigma es inapropiado, por eso lo he utilizado. Sería un error de cuentas considerar el devenir como una fiesta constante. Hay tanta competitividad en el medio urbanita en el que nos desenvolvemos la mayoría de nosotros, que los jóvenes temen no encontrar su espacio o no ser capaces de encontrarlo. Y no me estoy refiriendo sólo a la esfera profesional: hablo sobre todo de las relaciones interpersonales provechosas, del amor, de la amistad, de la salsa milagrosa del sexo.

Dice el subtítulo de una blogger inteligente (cito de memoria): “¿Qué pasaría si se declara una guerra y no fuéramos nadie?”. Transponiendo términos, ¿qué pasaría si dejáramos de empujarnos unos a otros, de competir por menudencias y decidiéramos vivir con intensidad el presente, compartiéndolo, con la ilusión puesta en el futuro y no en el recuerdo del pasado aunque sea muy agradable? Parece una paradoja que lo diga yo, que ya sólo me quedan cuatro cortes de pelo, ¿verdad?

Mientras lo decidimos os doy las gracias a todos los bloggers por permitirme conoceros un poco mejor cada día. Ah, y por soportar tan estoicamente estas peroratas.

29 comentarios:

Eulalia dijo...

Yo ya tengo domesticados los recuerdos, y no los dejo acercarse cuando no está el horno para bollos; tampoco intento adivinar el futuro: el presente me ocupa casi todo mi tiempo disponible...
Un beso

eggy dijo...

Todo se limita al presente, pasado y futuro son alteraciones que hemos hecho de ese presente, ya sea para evocar lo que alguna vez fue presente o para armar planes acerca de lo que alguna vez será presente.
Que todo tiempo pasado fue mejor... eso es una generalización, y como tal es absurda.
Por último, la angustia que genera el pasado es nada al lado de la que puede llegar a generar el futuro: pienso en los niños, quienes obviamente tienen poco que extrañar del pasado por un cuestión lógica del poco camino recorrido, pero se atormentan con el futuro: prometeles una golosina para dentro de media hora, y esa meda hora la transcurrirán pensando en que pase lo antes posible para que llegue ese futuro deseado en lugar de seguir con su presente y dejar que el tiempo haga su trabajo; claro, los adultos tenemos también nuestras dosis de angustia a futuro, y suelen ser bastante más heavies.
Saludos, Yayo.

cxyboi dijo...

tratando de comentar algo en tu tan buen Post, y esque enserio se me hace un placer leer lo que escribes con tanta coerencia que, envidio; en fin me desvie del tema una vez mas!! LEVEDAD DEL SER... jaja asta parece sarcasmo!

Iván dijo...

ufff... los recuerdo. Q buenos son caray!! Yo no podría vivir sin ellos. Q sería sin ellos. Son Parte de mí. Me acompañan, me persiguen, me fascinan, me agobian.

Muy buens post. Q bueno es visitarte. Y leerte estoicamente.

ABRAZO

Persio dijo...

primero y principal, querido Yayo las gracias te las doy ýo por poder compartír tus palabras y emociones.
Es cierto estamos como decía Sábato "apurados por no vivir", yo formé parte en un período de mi vida de esa gente alocada y enferma por que todo saliera en un momento, tal vez de ahí vengan resabios de angustia y dolor.
Es parte del juego en el que participamos, por suerte este ese momento en el que uno puede decir basta! esto no es lo que quiero para mí. ¿quién soy? ¿dónde iré a parar? no lo sabemos, pero al menso intentamso darle un sentido a este camino y por eso estudiamos, creamos, leemos, respiramos y hasta compartimos esta especie de diván psicológico (como vos bien lo decís) que son estos blogs, estos pequeños espacios de comunión humana que hoy tanto nos hacen falta.
Creo que yo también empecé en los blogs como un curioso y terminé conociendo gente que me ha dejado una buena estrella al enfrentarme todos los días con la pantalla del ordenador. Atoda esa gente gracias y por supuesto a vos también, gracias Yayo!!

Zumo de Vidrio dijo...

"Recordar es vivir",, precisamente ayer ví una película en HBO relacionada con el tema,, me fascinó bastante, se las recomiendo, el título es : "El Efecto Mariposa",, tiene como protagonista a Asthon Kutcher (Declarado mi enemigo desde que me quitó a Demi Moore),,,

Realmente estamos de acuerdo con tú pensar, estimado Yayo,,, y me alegra mucho tú llegada al mundo del Blog, ya que cada vez que posteas, aprendemos bastante..!

Te sigo,,
Z de V.

Gabrielus dijo...

Un gusto conocerte Yayo!
Gracias por comentar en mi blog.

Con respecto a la nostalgia: es inevitable por cierto. Pero dado que yo me considero bastante platónico, considero que mi alma no sufre el devenir que sufre lo material, que sería por ejemplo, el cuerpo con su cerebro y todo. Por lo tanto, viéndome excusivamente como alma, no me considero de ninguna edad tenga los años que tenga de vida. Me gusta seguir siendo niño ahora de adulto. Me gusta sentirme y pensar como un abuelo entre abuelos. Y seguramente de niño habré jugado a ser mayor.
El alma no envejece como el cuerpo. Por lo tanto no siento nostalgias.
En cuanto a la pregunta del final de tu posteo, sabremos qué pasará si desaparece el odio humano mundial si se cumple lo prometido por la fe, aunque no creamos.
De lo contrario, creo que se irá agravando.

Saludos argentinos!

Pd: yo también soy de la época del primer ordenador sin disco duro.

hiskka dijo...

...y yo te doy las gracias por tu comentario y por dejarme llegar a este espacio tuyo que espero seguir recorriendo. Tus palabras me dan mas animo para seguir, ni te imaginas que dificil es, pero se que lo lograré,
besos desde Valparaiso

JayCam dijo...

Don Yayo: Yo en lo particular, visito su bitacora para educarme, para ponerme al dia en un monton de cosas, para leer a alguien inteligente y sin miedo a exponer un tema tratandolo con madurez y ecuanimidad. En sintesis, yo busco su bitacora para aprender. Leerle me hace pensar, y eso me encanta. Ojala que ese efecto se extienda en cadena entre quienes le visitan... hay mucho que aprender mientras estamos vivos, es un buen pasatiempo.
Mi cariño y me respeto siempre,
Abrazos,
Jay

Virgen dijo...

-Soportar-???

A que te refieres???

Para mi, (e intuyo que para muchos mas)es un -PLACER- que busco (y obtengo)diariamente al poder ingresar a tu blog y leerte.

Un abrazo sin tecnologias... solo con un dejo de tibieza.

foton dijo...

Haaa como me gustaria !! que dieras tu opinion en este blog en el tema actual. Te doy la direccion por si te animas.
http://raisethesun.blogspot.com/

La vida misma es eso; empujarnos los unos a los otros. Es como una forma de superarnos. La naturaleza no ha inventado nada mas sabio que la ley del mas fuerte.

Un abrazo.

Cris dijo...

A veces a los veinteañeros se nos olvida que tenemos el potencial. Sólo espero que los que tenéis la experiencia (y todavía mucho potencial, sobre todo porque tenéis más ganas) no dejéis nunca de recordarnos que vale la pena luchar...

Mil besos

Yayo Salva dijo...

Hola Eulalia: Si alguien de nuestra quinta no ha sabido domesticar todavía los recuerdos es que le está faltando tiempo para vivir. El futuro, al menos en mi caso, está tan cerca que resulta muy previsible. Así que, como tú, me agarro al presente.
Un beso.

Hola Eggy: Soy un hombre de suerte. Nunca me ha llegado a angustiar el futuro. Preocuparme, sí. Hacer planes, sí. Sacar adelante algunos de esos planes, sí. Pero esa sensación angustiosa es un hecho en muchos jóvenes. Me gustaría poderles transmitir una buena dosis de optimismo y decirles que confíen más en sí mismos, en sus potenciales que son muchos. ¿Recuerdas aquella fábula que comienza: "Cuentan de un sabio que un día..."? Pues eso...
Un saludo, amigo.

Cxyboi: Nervioso, disperso, exuberante. Las ideas se te agolpan y enredan por salir afuera en tropel. Eres c jonudo!
Pero sí, me considero un ser leve, pasajero, ligero de equipaje...
Saludos, amigo.

Iván: Sin los recuerdos seríamos puras máquinas cibernéticas. Me alegra saber que los tienes de compañeros habituales de viaje. Cuando consigas que no te agobien serán todavía más "guai".
Un abrazo.

Querido Persio: Resumiendo, hablas de fortaleza y de templanza, dos virtudes que nunca ejercitaremos lo suficiente. No son virtudes que casen bien con el espíritu inquieto (vitalmente inquieto e inseguro) del joven. Creo que se desarrollan conforme vamos madurando y escogiendo caminos cada vez más sólidos y meditados. Tu experiencia vital así lo sugiere, por lo que indicas en tu comentario. No es que ser joven signifique ser irreflexivo. No: es que su manera de reflexionar modula de forma diferente a como lo hace alguien más cargado de experiencias.
De acuerdo contigo en que a través de estas páginas conocemos a más personas que realmente tienen muchos que decir y enseñarnos, jóvenes y no tan jóvenes.
Un abrazo.

Hola Zumo: Siento mucho que hayas perdido a la Moore. Que no te angustie el tema. Jejeje!
Ví hace un par de años "El efecto mariposa". Me gustó.
Un saludo.

Gabrielus: El placer es mutuo. Yo no soy animista pero creo comprenderte. Toda creencia que nos lleve al equilibrio, a la ausencia de angustia es buena solución.
Coincidimos, además, en la respuesta a la pregunta final. Aunque hay la posibilidad de que las cosas vayan a peor, cuando salten ciertas alarmas el sistema mundial tenderá a regularse. Eso espero.
Un saludo.

Querida Hiskka: Me alegra saber que mis palabras te son útiles, y lamento que te encuentres en un mal momento. Pero como eres consciente de ello ya tienes mucho camino andado para superar la situación.
Besos.

Querido Jay: El día que no esté decidido a aprender algo de alguien o de los libros, ese día no me apetecerá ya levantarme de la cama nunca más.
Todos nos lanzamos informaciones y afectos a través de los escritos. A veces son gritos desgarradores. Otras veces amables sucesos que nos mueven a la sonrisa por mostrarnos la cara amable de sus vidas. Ora son los maullidos de jóvenes en celo pidiendo alivio a sus pasiones. Ora la belleza de la poesía o de la música. Es la vida, que fluye como un torrente.
Un abrazo.

Hola Virgen: Tus palabras se deslizan con la suavidad de la caricia.
Un abrazo simplemente sincero, fuerte.

Fotón: Entré en ese espacio que me recomendaste. Francamente interesante. Añadí mi apostilla al tema.
Pero no estoy de acuerdo contigo en que la vida haya que vivirla dando empujones. "La ley del más fuerte", como la del Talión, representan estadios de la evolución muy simples. Pero la inteligencia y el amor las llena de matices y de excepciones. Pero parte de razón tienes al defender tu postura porque no son pocos los ejemplos en los que es el más fuerte quien domina y somete. Eso, que es verdad, no deja de ser un paso atrás en las relaciones humanas, desde mi punto de vista.
Hagamos más el amor y pongamos menos zancadillas.
Un abrazo.

Hola Cris: Te lo recordaré cada vez que sea necesario: lucha por lo que quieres ser y sé persona de bien. Te apuedo asegurar que no es tan difícil.
Un beso laaargo que valga lo menos por mil.

Patricia 333 dijo...

Me encanto lo que escribiste , cuanta verdad hay en todo

Saludos

Horus dijo...

Carajo Yayo! Me queda el estómago rumiando con todo esto que te leo... Yo estoy a la mitad de mis 30s... y la angustia es fiel compañera de muchas de mis tardes y de mis noches -si lo sabrás tu que me has leido.

Tengo un texto dándome vueltas en la cabeza... algo que atestigüe recientemente. Y es que somos tan frágiles....

Raúl*Grijalva dijo...

Es verdad, yo no creo en eso de la suerte...no se como suspiste, pero wow...
Yo en el mundo de las computadora pues empezé como a los 7 años...jejeje y en los de blogger.. ¡ahora cumplí 1 mes!

florecilla de alcanfor dijo...

Me sumo al comentario de Cris.
Y te confieso que tengo algunas carencias sentimentales: no sé qué es la angustia de la nostalgia, ni la nostalgia de la angustia, ni tengo prisa por conocerlas :D
Un beso, Profesor.

Mari dijo...

No sé... es que el presente es tan disfrutable como lo era el pasado cuando era presente...

No quiero perder el tiempo en sentir nostalgia. Y angustia mucho menos.

Tal vez con más años sienta nostalgia. Entonces espero recordar preguntarme si estoy viviendo a pleno (a pleno según mi forma, claro) o es eso lo que falla...

Un beso, Yayo

Eduardo dijo...

Que facilidad para escirbir! impresionante!... me gusta mucho tu redacción ;)...

En fin, a mi punto. No lo voy a negar, los recuerdos buenos o malos, ahí quedan guardados para consultarlos, revisalos, vivirlos de nuevo y la nostalgia por el tiempo perdido o pasado siempre estará presente, es casi una obligación para nosotros ver al pasado, aunque sea para ver lo perdido, si auqnue duela... pero es necesario, no me sorprende lo mucho que podemos aprener de ello.

Claro, de ahí a vivir en el pasado, hay solo unos pasos.

Por ahora, solo pienso en mi futuro, será por esta edad, o por el momento,pero no puedo sacarlo de mi cabeza, y espero lograr mis metas!... me atormenta! jajajajaja

Trataré de pasar de nuevo, promete esto! Saludos! Y SUERTE!

solo_Tú dijo...

os recomiendo a todos la lectura de uno de los padres del existencialismo, Sören Kierkegaard.
Disiento de tu postura, la angustia no es un simple sentimiento de mal estar, yo la entiendo como consecuencia de que el ser humano es plenamente consciente de su libertad, de la responsabilidad que implica ser esclavo de la libertad, pq al fin y al cabo cada uno es el último responsable de su vida y lo que esto afecte al resto.
NO ME DIGAIS QUE NO ACOJONA PLANTEARSE ASI LA VIDA.

Héctor dijo...

UNA VIDA FELIZ PASA VOLANDO... UNA INFELIZ PUEDE PARECER ETERNA.

EL TIEMPO ES RELATIVO... LA VIDA ES RELATIVA.

SI EL JOVEN TUVIERA LA SABIDURIA Y EXPERIENCIA DEL VIEJO... Y SI EL VIEJO TUVIERA LA LOZANIA Y EL VIGOR DEL JOVEN... PERO CADA UNO EN SU TIEMPO, CADA QUIEN EN SU LUGAR.

SALUDOS!!

Yayo Salva dijo...

Hola Patricia: Valoro en mucho la sinceridad. Que todo refleje la VERDAD es más relativo. Pero creo que refleja mi forma de aproximarme a ella. Gracias por tu comentario.
Un beso.

Hola Horus: Eres un pensador sutil y preocupado. A tu edad un cierto grado de angustia e inquietud eran también mis compañeras de viaje. Un día, rumiando como tú dices, encuentras ciertas claves que explican muchas cosas de tu vida y la nueva percepción lo cambia casi todo.
Esperamos ese nuevo texto que anuncias.
Un abrazo.

Hola Raúl: Los adolescentes sois a menudo transparentes como una roca cristalina y, como el diamante, tenéis muchos y complicados planos de refringencia: en ciertas direcciones brilláis más que en otras. Tú dejas muchos brillos en tus textos y comentarios que, a buen entendedor...
También me imaginaba que eras de los destetados ante un ordenador.
Un saludo muy cordial.

Querida Florecilla: Inquisitiva, curiosa, aguda, vitalista, retozona... Si nos dijeras que no tienes alguna carencia parecería increíble. Y no sólo porque a todos nos falta siempre algo que orienta nuestra continua búsqueda. Y mejor que no resulte angustiante ni teñido de nostalgia. Eso significa, a mi modo de ver, que intentas entrar en nuevos vericuetos del camino y, en la curva más inesperada (en la Universidad quizás), encontrarás el complemento apto para llenar ese hueco sentimental que dices tener. Con lo exigente que eres no valdrá cualquiera.
Un beso.

Querida Mari: En una vida plena pasado, presente y futuro se confunden en un "continuum" fecundo. Te envidio. Yo encuentro en la nostalgia un efecto beneficioso porque da dimensión, profundidad, a mi propia historia. La angustia como problema hace muchos años que no anida en mi casa, aunque a veces intenta asomar la cabeza.
Besos.

Hola Antonio: Bienvenido a esta tu casa. Y gracias por tus comentarios sobre mi prosa.
¡Maracaibo! Estuve 15 días ahí hace unos 10 años dando un curso de Museología en un centro de arte que hay junto al puerto, en la ciudad vieja. ¡Qué calor en la calle y qué frío en los coches, en el hotel y en los restaurantes!
Haces bien en recordar para aprender. Es una buena escuela. Pero como bien dices, sin vivir en el pasado. Eso sería negar las posibilidades al futuro.
Estás en la edad, dices, de pensar en el futuro, de hacer planes. Hazlo con sana preocupación pero no dejes que se convierta en algo angustiante. La angustia no te dejará vivir tu juventud y es importante que la vivas intensamente (como toda la vida) porque hay situaciones que hay que vivirlas a su debido tiempo. Otras son aplazables. Pero "esas" (jejeje) no.
Nos seguiremos leyendo.
Un cordial saludo.

Hola Solo_tu: Muy interesante tu recomendación de leer a Kierkegaard. Yo soy profundamente existencialista. Quizás sería más acertado decir vitalista (creo profundamente en esta vida). Pero, como bien dices, tenemos reacciones muy distintas frente al hecho existencial. Tú has recogido todo el dramatismo agónico de Kierkegaard ("La angustia es el vértigo de la libertad") y quizás también también algo del sentimiento de nausea de Sartre.
A mí nunca me ha producido angustia ser consciente de ser libre ni la responsabilidad que ello implica. No nunca me ha acojonado plantearme mi vida desde la libertad de opción. Me ha obligado a ser más responsable, eso sí. Mi sobredosis de angustia la padecí al final de mi adolescencia y primera juventud, hasta que pude desprenderme del sometimiento a todas las censuras religiosas que me aherrojaban. Leer a Bertrand Russell me vino muy bien, para empezar. George Bataille, ya al final de la crisis, me ayudó a solucionar determinados tabúes sexuales.
La libertad no me esclaviza. Siempre me ha dado alas. Quizás es que soy un inconsciente. Pero yo funciono así.
Un cordial saludo, y muchas gracias por tu interesante comentario que proporciona otro enfoque de gran interés.

Hola Héctor: Coincido contigo en que la relatividad nos envuelve.
Que la experiencia es una cuestión, entre otras varias, de tiempo. Pero hay aspectos de la estructura mental de una persona joven, de su armadura ideológica, que no dependen necesariamente de la experiencia previa sino de un proceso de aprendizaje de la Filosofía aplicada. Desgraciadamente esa asignatura no figura en los curricula de secundaria y preparación. Tampoco en la universidad, no creas. Al final todos acabamos creándonos nuestros propios principios filosóficos tarde y mal, y algunos lo pasamos muy mal a lo largo de ese proceso. Otros andan desorientados toda la vida (cosa que también es una forma de Filosofía).
Saludos.

Padrenatas dijo...

Hola Yayo, aquí como siempre pasando a leer su blogcito.

Dijiste algo muy interesante, es cierto, las cosas pasan tan rápido, que yo le doy una definición: "Somos eyaculadores precoces de emociones" todavía no acabamos de disfrutar un momento o una situación, cuando ya estamos en otra.

Jajaja, con respecto al comentario que hizo en el blog de Raulito Grijalva, ¿cual es su técnica para leer entre líneas?, yo tengo una, pero siempre se corre un riesgo: el de ver lo que uno quiere ver, usted es antropólogo (creo) y a la hora de interpretar el pasado le ha de haber pasado eso

Los seres humanos somos re buenos para reconstruir la realidad (y bueno la realidad en sí, es una reconstrucción). Saludos Don Yayo.

Mari dijo...

Yayo: tu nostalgia es un aroma a jazmines dulces y hace latir el corazón acompasadamente. Esa nostalgia es bella (y útil)Digo yo, claro...

Sos un joven bloger, decís, pero no un bloger joven. De la adultez tenés el aprendizaje, de la juventud la curiosidad. Creo que sos una mezcla equilibrada, por eso hay nostalgia pero no angustia (y porque te habrás ocupado mucho de tu interior para que lo que no sirve no esté: la angustia si no sirve... fuera)Es sólo opinión, claro.

Besos

Seraphim dijo...

Por ahi un amigo de la carrera universitaria una vez me mando un correo que estoy seguro desvelaba sus peores miedos, no era más que una cadena,, pero seguro que ahi me dejaba ver que es lo que lo atormenta al dormir.

Y eso es perder los lazos, le llaman la crisis de los 20, y no es mas que otro momento de cambio en nuestras vidas, relaciones mas formales, trabajo y rutina, y el contacto con los amigos se pierde, y solo quedan recuerdos.

Y cuando vemos a los amigos uno espera que todo sea como antes y luego resulta que no, a veces se da uno cuenta que el tiempo no pasa en vano y que los lazos, los lazos se pierden, se vuelven debiles o simplemente ya no los encontramos.

Hay sus excepciones y muy buenas, claro. Hay amigos que al verlos uno siente que la alegria le inunda y que simplemente no ha pasado mas que un dia en nuestras vidas, pero que en ese y de ese dia, hay mucho que contar.

Y lo que hemos vivido, algo tambien cierto es que ahora algunos maduramos muy rapido en algunos sentidos y en otros no tanto... yo tengo mucho qu contar y platicar de algunas cosas, y nada pero nada de otras, pero si siento que mi vida se me ha ido trabajando para sobrevivir, y no disfrutando de lo que considero que ya fue, mi juventud. De hecho a mis 24 años vivo estressado y me siento muy cansado. en fin... empiezo a ponerme gris, mejor dejarlo por ahora, saludos Yayo...

Marga F. Rosende dijo...

Yo también intento aferrarme al presente...

Yayo Salva dijo...

Querido Padrenatas: Sabia definición la de "eyaculadores precoces...". Yo creo que en eso influye sobre los jóvenes y no tan jóvenes el ritmo acelerado con que suceden las cosas en las series de TV, que tantos adictos tienen y tantas frustraciones generan por los agravios comparativos. Como bien sabes, la vida es mucho más compleja y variada que una telenovela.
Raulito, como tú le llamas cariñosamente, es un muchacho con un gran potencial.
Leer entre líneas es una habilidad que adquirimos todos los viejos zorros. No me cabe duda de que tú también la tienes. No está exenta de riesgos de error y el que tú mencionas es uno de ellos. Pero no creo que tenga nada que ver con que yo tenga formación de arqueólogo/antropólogo.
¿Que todos construimos la realidad?
Pues claro. ¿Cómo si no la íbamos a percibir? Kant, por mencionar a un pensador relativamente moderno, dedicó buena parte de su "Crítica de la Razón Pura" al tema de la percepción. Y no digamos los modernos epistemólogos (Openheim y compañeros mártires).
Saludos Pater. Siempre es un placer leerte.

Querida Mari: Lo que aprendí me lo enseñó la vida, observando con curiosidad esos fenómenos tan maravillosos que me pasan por dentro y en mi entorno.
Un beso.

Seraphim: ¡Qué vívido bosquejo haces de ti mismo! El discurrir de nuestras vidas tiene sus fases, algunas claramente marcadas, otras cuyo cambio es una transición de una posición a otra que solo se aprecia con la perspectiva temporal. En relación con los amigos y la amistad, el cambio del colegio a la universidad es la mayoría de las veces traumático por el cambio de ambiente en sí y por la edad a la que se produce. Entiende traumático por radical, muy señalado. Relaciones anteriores que han sido muy intensas quedan interrumpidas y sustituidas por otras nuevas. Pero las que pudieran quedar de aquéllas suelen ser para toda la vida. Yo conservo dos amigos íntimos de mi época de colegial.
Veo por lo que dices que tus años de juventud están siendo duros y que tienes la sensación de no haberla disfrutado. Si es así, intenta rectificar. Estás a tiempo, con 24 años. La tensión (el estrés) puede estar originada por muchos factores diversos. Yo trataría de individualizarlos y modificarlos uno a uno, desde el menos grave al más serio. Y lucharía contra el desánimo porque es altamente corrosivo. Tú conoces mejor que nadie tus circunstancias; por lo tanto eres el mejor artífice para actuar sobre ellas. Te aseguro que siempre hay capacidad de maniobra, aunque a veces no sea en la medida que uno desearía. Sé práctico. Todo menos quedarte quieto y dejarte arrastrar por tus circunstancias.
El color gris es anodino. Píntate de rojo pasión y verde esperanza.
Saludos cordialísimos.

Hola Marga: ¿Ya de vuelta de la City? Se te echaba de menos. Ya nos contarás. El presente es lo más cercano y cierto que tenemos, y me parecer que tú eres una mujer práctica.
Un beso.

Marcos dijo...

A veces da la sensación de que no hay tiempo para tragar las cosas cuando ya están metiéndoles a uno varias más en la boca. Sobre todo con los cambios tecnológicos. Y bueno, mientras que los recuerdos estén siempre en el lugar de la mente en que corresponde que estén, creo que está todfo bien. Por lo demás hay que seguir haciéndose a si mismo en el mundo para poder aportar algo en su construcción.

Siempre es un gusto leerte.

Saludos, que estés bien

júlia dijo...

No había entrado en tu blog hasta hoy, me gusta mucho, felicidades.