lunes, 16 de julio de 2012

Desde mi higuera (30)


“¡Que se jodan…!”, dijo la impresentable diputada del PP Andrea Fabra (digno miembro de una conocida saga de triperos de la política) cuando el cabestro de su partido anunció los nuevos recortes, en particular los de las prestaciones por desempleo. ¡Que se jodan los parados! Los parados, que como indican todas las encuestas oficiales y privadas, son la primera preocupación de los ciudadanos españoles. ¡Viva la política, los políticos y políticas y el coño de la Bernarda! Le faltó tiempo a otro siniestro personaje pepero, la Cospedal, para salir en su defensa y justificación. Si uno sigue con detenimiento la sarta de argumentos cospedaleros, aplicando la propiedad transitiva, al final resulta que la culpa del exabrupto la tienen sencillamente los parados. Si desaparecieran los parados…

También me ha llamado la atención otro argumento de esta gran virtuosa del cinismo: si se expedientara a la Fabra habría que expedientar también a medio Parlamento. ¡Ostras! Así van las cosas.

La corrupción y el choriceo llegan también a la política aldeana (¿o comienza allí?). En un pueblo no muy lejos del mío, Oliva, TODOS los concejales, y al decir todos quiero decir también los de su propio partido el PP, acaban de echar a la alcaldesa mediante una moción de censura. Imagínense cómo será la angelita. Lo bueno del caso es que ella se defiende, además de proclamándose la única culta del consistorio por el hecho de ser maestra de escuela, diciendo que ha sufrido un golpe de estado. Pero lo mejor es que acto seguido de la defenestración los órganos provinciales del PP le han buscado un despachito para asegurarle el jornal y que pueda seguir jodiendo la marrana impunemente.

Esta misma mañana, en la tertulia mañanera de un grupo de jubilados de la que formo parte, alguien comentó que la crisis no acabará hasta que desaparezcan todos los chorizos (no los de comer sino los otros, los de dos patas). Sabia sentencia. Lo malo es que vivimos en una democracia que prima el choriceo y uno ya empieza a dudar si habrá alguna otra que no sea así.

4 comentarios:

David Roncero Domínguez dijo...

Pues sí, así nos va. Lo cierto es que sí que nos joden porque están haciendo lo que les sale del entrepernil y nosotros sufriendo como imbéciles. Lo que está claro es que si queremos salir de la crisis no va a ser gracias a los políticos y tendremos que ser el gran pueblo, los jodidos, los que hagamos que esto vaya hacia delante. Debemos empezar a emprender, a arriesgar nuestra comodidad para crear empresas y crear empleo de verdad, del ese con el que de verdad se da empleo a la gente.

Al hilo de lo del choriceo leí algo que me hizo gracia (al menos hay que reírse de la desgracia que vivimos): estamos en el país del "no hay pan para tanto chorizo".

Un abrazo fuerte.

Anónimo dijo...

que cosas tiene la vida amigo mio, colombia sufre del mismo mal, parece ser que la pobreza no es bien llegada a ningun lado y todos le huimos como si fuera el peor de los males, quiero saber por que los que tienen la oportunidad de dirigir las rutas de los pueblos caundo prueban las mieles de la comodidad, el costal de la avaricia se covierte en un barril sin fondo, siempre quiren mas...

curiepero dijo...

Esto pasa en el pais de la pandereta.

Pedro dijo...

Pura caca generalizada en la "clase política".

No existe control o ley alguna para evitar que la gente se corrompa, porque los que tienen que crearlo nos les interesa.
Dejar de acudir a las urnas es la mejor manera de demostrar que no nos sirven estos "administradores" corruptos de nuestros impuestos. La abstención generalizada provocará el cambio que precisa nuestra sociedad.

Es mi punto de vista.

Saludos, Yayo Salva.

Pedro Roca.