
Es el momento de la reflexión… En un día suceden infinidad de cosas y situaciones que apenas percibimos porque las estamos viviendo en ese momento. Luego, revivir aquel detalle, aquel gesto amable o aquella expresión crispada es como extraer la esencia a la jornada para saborearla con deleite (aunque algún trago amarguee) y alimentar la jornada aún por venir. Hacer planes para mañana en un entorno en el que las formas se difuminan lentamente y pierden sus límites reconocibles se asemeja un poco a crear desde la oscuridad de la nada, a sabiendas de que al cabo de unas horas todo podrá ser percibido.