jueves, 13 de julio de 2006

Ítaca, de nuevo y siempre


Pensaba escribir acerca de las vueltas que da la vida, de las situaciones a menudo complejas de esa singladura que, en mi caso, comienza ya a ser larga. La idea de mar y de viaje me ha pasado por la cabeza e, inmediatamente, he pensado en Kavafis, ese gran poeta griego contemporáneo cuyo pálpito mediterráneo tantas veces me ha emocionado. Pensar en la vida como un viaje y asociarla a su poema Ítaca todo ha sido uno. Nadie mejor que él ha plasmado lo que hubiera intentado yo escribir. Así que lo mejor que puedo hacer es copiar a continuación sus versos.

He usado Ítaca como parábola para plantear temas de reflexión a algunos jóvenes que, rebosando vitalidad, abrían, ora pasmados, ora angustiados, sus ojos ante ese dilatado paisaje casi sin estrenar que son sus propias vidas. Muy recientemente con una persona especialmente querida.

Bueno, ahí va el poema:

Cuando emprendes el viaje hacia Ítaca
debes pedir que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas;
tales cosas en tu ruta nunca hallarás
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Debes pedir que el camino sea largo.
Que sean muchas las madrugadas
en que con gran dicha, con gran alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
ve a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Ten siempre en tu pensamiento a Ítaca.
Has de llegar a ella, ese es tu destino.
Pero no fuerces jamás la travesía.
Es mejor que se prolongue muchos años
y viejo ya ancles en la isla,
enriquecido con cuanto habrás ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te ofrezca más riquezas.
Ítaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras zarpado.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si la encuentras pobre no pienses que Ítaca te engañó.
Como sabio en que te habrás convertido, con experiencia tanta,
sabrás muy bien lo que significan las Ítacas.

25 comentarios:

Mari-- dijo...

Mientras aparecía este "poste" tuyo copiaba yo en un comentario el comienzo del poema. La verdad es que sentí una especie de escalofrío, las casualidades siempre me llaman la atención: son avisos en mi camino hacia Itaca, que no es ni más ni menos que hacia mí misma.
Gracias, Señor Yayo.
Dejo saludos

Frumioso dijo...

¿Has tú llegado ya? Al menos creo que yo te piso los talones y es muy probable que aunque yo no llegue tu estarás habitando la plenitud de tu Itaca.

Has sido una gratísima visita en mi rincón ciber-filosófico.

Seguro sabrás de mí, en tu Itaca, de aquí en más.

cansadorintrabajable dijo...

Yo creo que acabo de zarpar.


Saludos desde el otro lado del charco.

cansadorintrabajable dijo...
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Turno Sa dijo...

Nadie va a Ítaca, ella los persigue. Huir de ella es una alternativa, pero ella marca la huida.



Fuerza y suerte, Yayo.

Marga F. Rosende dijo...

Yo también he sentido un escalofrío.Solía entregar este poema a mis alumnos, futuros creativos publicitarios. Me ha encantado encontrarlo de nuevo y en una traducción mejor que la mía.
Un beso Salva

florecilla de alcanfor dijo...

La vida está llena de casualidades, Profesor. Hoy entro en tu blog y encuentro el poema. Hace poco más de un mes, cuando estaba agobiada con la selectividad, también lo encontré.

AQUÍ

Un abrazo.

Harry Haller dijo...

Quizá no Kavafis pero sí Odiseo tenía prisa por llegar a Ítaca. Penélope tejía y destejía su esperanza. Ambos vieron al final cumplido su deseo de volver a estar unidos no sin antes teñir de sangre los áulicos salones.
Yo me siento más Ulises que Kavafis.

Yayo Salva dijo...

A Mari--: Gracias por el rastro que has ido dejando en mis entradas, y por lo que en ellas dices. ¿Casualidades? La vida, en el fondo, es un poco eso: un rosario de casualidades.

A Frumioso: No, no he llegado. No tengo prisa. Sigo navegando hacia nuevos mercados para embelesarme con los perfumes y con tantas otras maravillas. Y hablando con quienes me podéis enseñar cosas nuevas. Es verdad que, a mi edad, Ítaca comienza a vislumbrarse en la lontananza y espero entrar en ella con mi viejo barco cargado con las riquezas que voy intercambiando en cada singladura.

A Cansadointrabajable: No, amigo. Zarpaste hace ya algún tiempo. Quizás es que ahora eres más consciente del rumbo. Sólo eso (que no es poco).

A Turno sa: Dice Kavafis que hasta que no estemos llenos de sabiduría no entenderemos el significado de las Ítacas. Ten paciencia y boga con energía. Al menos eso es lo que yo trato de hacer. En mar abierto es difícil saber si vas o vienes, mientras no encuentres una referencia que te permita orientarte... Y gracias por tus buenos deseos.

A Marga: Una casualidad muy afortunada. Quizás mejor decir una coincidencia. Un beso Marga.

A Florecilla: Ya se lo decía a Mari-- antes. Pero recordar a Kavafis en ciertos trances no es casual. Es, diría yo, inevitable, cuando se le ha leído. Gracias por la referencia. Espero que te haya ido bien Selectividad. Y continúa con esa frescura juvenil que despiden tus escritos, a pesar de "la caló". ¿Puedo mandarte un beso?

A Harry Haller: Yo no creo, Harry, que Ulises tuviera prisa por llegar. Tenía prisa por regresar, por recorrer el camino de vuelta. Pero ello le tomó mucho tiempo. El necesario para pasar de ser ingenioso y marrullero (en Troya) a sabio en Ítaca. El trance sangriento es sólo parte del decorado clásico. Gracias por tus reflexiones.

Mari-- dijo...

Dentro de mi visión particular de la realidad las casualidades son marcas en nuestro camino. Nos llaman la atención para guiarnos.
Hoy nuevamente las casualidades me recordaron tu blog.
Tal vez nada sea casualidad y haya un orden en el aparente caos que va más allá de lo que nuestra mente puede comprender.
Besos!

JayCam dijo...

Yayo: que belleza de poema! Que hermosura has compartido con quienes como yo ama la cultura griega! Es que a Itaca no se va a buscar riquezas, se retorna a traerlas, al estilo de Odiseo.
Gracias por esta hermosura.
Abrazos,
Jay

Medeo Mandarino dijo...

Gracias por visitar mi blog. Pasaré pronto a leer el tuyo con harto detenimiento...
Un afectuoso saludo

cxyboi dijo...

Me encanta que le apliques tanto detalle a cada post! sigue asi muy buenos y gracias por tu visita y comentarios!

un gato dijo...

excelente, y muy pertinente en este bajon de hoy.

A.Go dijo...

Te regalan billete,
zarpas,
naces,
vives,
Ítaca,
suena lejos...

Ítaca;
ya estás de camino...

es un rumbo fijo
pero a la deriva,

¿Dónde estaré mañana?

¡¡en algún lugar
camino de Ítaca!!

L
L
A
N
T
O

de recien nacido,

Y
A
Y
O

de los que han venido,

Un saludo desde AGo-Town

papa pan dijo...

Y cuando llegues a Ítaca, es hora de partir otra vez y volver a buscarla.

Yayo Salva dijo...

AGo: Mañana, como hoy, estarás en el camino hacia tu Ítaca. Como tú dices, quizás navegando a la deriva. No importa, navega. Mantén el mástil bien sujeto y la vela hinchada para recoger los vientos favorables cuando te cruces con ellos y, en todo caso, toma precauciones para que los tempestuosos no te desarbolen. Te lo dice este viejo marino. Tu Ítaca te llama con insistencia y no son cantos de sirena.
Además, esta parte del viaje la podemos hacer juntos compartiendo lo que sea necesario. También las angustias e inseguridades.
Un abrazo muy fuerte y envolvente desde el fondo de mi corazón.
Tu Yayo Salva que te quiere exactamente como eres.

RBD dijo...

"Yo que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno que han perdido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno;
a fuerza de desventuras tu alma es profunda y oscura"
Joan Manuel Serrat, de la canción Mediterráneo.

Entre las muchas cosas que me hizo pensar el poema de Kavafis es la aventura real de Ulises y tantos otros grandes hombres por el Mediterráneo. Cada quien tiene uno lleno de sures y nortes, de Chipres, Egiptos, Italias y Grecias y de Columnas de Hércules por un extremo que te ofrecen la inmensidad de la libertad Atlántica o, en el otro lado, los ataques desmesurados de Israel a sus impotentes vecinos musulmanes.

Un gran abrazo desde México en el que como Conquistador español iré pronto a buscar en el desierto de Sonora mi El Dorado, que no es en nada diferente de la Itaca de Ulises.

Yayo Salva dijo...

A Mari--: Celebro proporcionarte algunas marcas. No importa si somos o no juguetes "del destino" (yo ceo que eso no existe). Lo importante es aprovechar las oportunidades que se nos presenten para ser un poquito más felices.

A Jaycam: Sí, Jay. Es bello y profundo. Lo leo a menudo, tanto cuando las contrariedades me agobian como cuando la chispa de felicidad me alegra.
Espero llegar a mi Ítaca con la bodega bien repleta. Querrá decir que mi vida ha sido provechosa para las personas a las que he tenido la oportunidad de querer, porque no hay mayor tesoro para mí que los frutos del afecto y del amor.
Abrazos.

A Medeo: Cortesía por cortesía. Me gusta lo que escribes.

A cxyboi: Gracias por tu apreciación. Escribe más. Necesitamos esos efluvios juveniles
que nos brindas.
Un cordial saludo.

A Un Gato: ¡Qué te voy a decir que tú no sepas o hayas experimentado!
Ojalá el bajón de ayer no se reproduzca más.

A Papa Pan: No, amigo. Ítaca me recogerá en su playa para no dejarme partir a otros destinos. Ítaca es el final. Tampoco querré ni esperaré más.

A rbd: Ay, Rafa, los rumbos son tantos... Sur, norte, la toponimia entera son sólo referencias relativas para entendernos. Pero sólo cada cual conoce el significado último de las suyas.
Que te diviertas en las fiestas de tu pueblito sonorense, y que ello te dé motivo para narraciones tan sabrosas como las que nos regalas.
Un abrazo desde Madrid.

Aristóteles dijo...

¡Somos peregrinos!

Yayo: Amo viajar, me encanta viajar, es una forma de aprender historia y cultura,... es un deleite contemplar lo que se te ponga enfrente: la ciudad, el campo, el mar,... es una manera de descubrir el mundo y poder acecarse a los demás,... una oportunidad de "conocernos" los unos a los otros.

No soy muy "literato", eso si ¡Devoro los poemas! Ícata es excelente.

¿Sabes? A mi hermano le decimos: Yayo,... jejeje.

Un poco tarde pero, aquí estoy, leyendote, sobre todo, compartiéndote este pedazo de mi vida sobre: el viajar.

Un abrazo fuerte.

Virgen dijo...

A veces recorrer el camino a esa -Isla Personal e intima- que por hoy bautizó como: Ítaca, me deja...con el ritmo acelerado y la mente dispersa, con el insomnio que cada vez va ganando más terreno, con la conciencia confundida y los sueños muy dormidos, con exceso de tachones en el currículum, con la nostalgia enfurecida y algun recuerdo difuso, con un número de teléfono huérfano, con vértigo de princesas y principes prometidos y cansancio domesticado, con sonrisa boba del que recibe una respuesta, con anhelo de tu intimidad y la soledad de la ausencia, que no mata, aunque la hipérbole lo exija...

Ha sido un verdadero placer leerte, gracias por tus palabras y ese -fundamento- que dejaste en mi blog.

Un abrazo... con aroma a "Altar"

t®ako dijo...

Muy padre el poema, no lo conocía, itaca se supone que es la plenitud? la autorrealizacion?

saludos!

Medeo Mandarino dijo...

Todos llegaremos a Ítaca algún día...
lo importante es no perder el rumbo

Yayo Salva dijo...

Aristóteles: Y tanto que lo somos, peregrinos. Sí, tenemos en común esa irrefrenable curiosidad por las cosas de la vida, por conocer y aprender.
Qué curioso, lo de tu hermano Yayo.
Un abrazo.

Virgen: Los tramos del viaje hacia Ítaca son tan variados y politemáticos que por ellos desfilarán todas las experiencias, ideas y sentimientos de tu vida para que los adquieras. Te lo dice un viajero entrado en años y con la mayor parte del camino recorrido.
Un abrazo.

Trako: Eso creo, que mi Ítaca representa mi plenitud, la realización(no si auto-) de todo lo que he podido aprender y disfrutar de la vida. La llegada es el final y espero que sea apacible, mientras dejo varada la barca en la playa y descargo y reviso las riquezas acumuladas a lo largo del viaje.
Saludos.

Sí, Mandarino, Ítaca es la meta, llamémosla como queramos. Sobre el rumbo a seguir cada cual tiene su propio cuaderno de derrota.

melody dijo...

hola, esta poesía me trae profundos recuerdos desde la niñez, y me acordé que pensaba que era una especie de celebración optimista de la vida, a mis 23 con ánimo más sereno descubro que Itaca es secundaria, no así el viaje que conduce a un mismo punto , aunque todavía no sepa cuál

saludos desde México