El Albayzín es el barrio con mayor personalidad de la ciudad de Granada, la capital del último reino musulmán en España. Siempre que viajo a Granada por motivos profesionales me gusta alojarme en el Carmen de la Victoria, la residencia de la Universidad para profesores invitados, en el Albayzín. El carmen es una delicia para los sentidos. Desde sus jardines de traza romántica uno puede disfrutar de una hermosa vista de la fortaleza y los palacios de la Alhambra y los jardines del Generalife.
Subir la empinada Cuesta del Chapiz es ascender hacia el corazón del Albayzín e internarse en la maraña de callejuelas de este barrio popular impregnado de espíritu moruno y calé. Aunque totalmente cristianizado tras la toma de la ciudad por las tropas de los Reyes Católicos, no es difícil reconocer en los campanarios los minaretes de las antiguas mezquitas y en el quiebro contante de sus callejones la llamada a los principios coránicos acerca de la finitud de lo humano.
Aunque ciertas zonas del Albayzín suelen ser muy frecuentadas por los “guiris” (es la forma coloquial de llamar en Andalucía a los turistas extranjeros), hay momentos de la mañana en los que la calma se extiende por doquier y uno puede curiosear por los mercadillos instalados en recónditas plazuelas o charlar de lo mal que va el negocio con el dueño de alguna taberna todavía medio adormecida, en penumbra, mientras saborea un café mañanero y un cigarrillo.
Espero que os guste el reportaje.
jueves, 16 de abril de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
Otra vez a vueltas con el aborto
El Estado y la Iglesia están de nuevo a la greña en España por la nueva ley sobre el aborto que el Gobierno pretende sacar adelante. ¿El punto más polémico ahora?, que una mujer embarazada de más de 16 años de edad pueda decidir libremente, sin consultar con sus padres, si aborta o no dentro de los plazos de gestación establecidos. Con la ley actual es a partir de los 18 años.
Pienso que la decisión de abortar es una tremenda decisión que compete exclusivamente a quien ha de tomarla, por lo que debería pedir consejo antes de hacerlo. Nunca he sido partidario del aborto indiscriminado, pero me revientan las posturas farisaicas prohibicionistas que tanta alharaca promueven. La moral sexual de la sociedad “civilizada” occidental, sobre la cual ha influido decisivamente el cristianismo imperante, se basa en restricciones y tabúes irracionales cuyo fin último, a mi entender, es la autodefensa de unos determinados valores considerados “universales” mediante la coacción punitiva. Además, esa moral (que ni es única ni tiene por qué ser la mejor) contradice en muchos puntos a las fuerzas de la Naturaleza.
La Naturaleza, ignorando olímpicamente los mandatos divinos y sociales al uso, hace que las personas normalmente desarrolladas sean fértiles para la procreación a los 12 o 13 años de edad. Más aún: es en los primeros años cuando el organismo está mejor preparado para esa tarea. Pero la sociedad actual no puede permitírselo, así que a aguantarse tocan y que cada cual se resuelva el tirón de la hormona como mejor pueda pero siempre bajo la mirada inquisitorial de unos mayores que han olvidado que algunos años fueron pubertos (o hacen como que lo olvidan), blandiendo amenazadores las penas de un Infierno inventado a su medida.
En las sociedades tribales primitivas, tan apegadas a la Madre Naturaleza, cuando llegaba la pubertad organizaban una gran fiesta, un rito de paso, porque los pubertos iniciaban su ingreso en el mundo de los adultos. Además de someterse a los rituales iniciáticos, el ya iniciado debía demostrar con alguna acción o hazaña (de caza, guerrera o de otro tipo) que había dejado de ser niño. Y se preparaba para formar su propia familia. Nada queda de aquello en la sociedad moderna, salvo que llamemos rito iniciático al calvario del bachillerato o a las ñoñas puestas de largo de las quiceañeras de las casas bienestantes.
¿Y del sexo, qué? Leía hace unos días en el periódico que la juventud española estrenaba sus relaciones sexuales completas cada vez más temprano. Se decía, creo recordar, que a los 16 años por término medio, aunque hablaba de bastantes precoces de 14 años. Si las cosas son así, no parece que hayan cambiado mucho de cuando yo era jovenzuelo, hace de eso muchos años. Entonces, en mi pueblo, cuando uno cumplía los 16 era habitual un primer desahogo con alguna meretriz de la capital, a poder ser francesa, para ir abriendo boca. Pero volvamos a la actualidad. Así, pues, parece darse “de facto” una clara rebelión de las masas púberes y adolescentes contra las normas establecidas. ¿Quién es tan corto de vista que no percibe la alta probabilidad de un embarazo no deseado a esa edad, a pesar de los repartos masivos de preservativos? ¿Qué sociedad es tan farisea que no reconoce que sus métodos educativos para una sexualidad bien entendida y practicada hacen agua por los cuatro costados? ¿Quién es el inocente que sigue pensando que la solución está en la continencia y la castidad? ¿Qué moralina es aplicable a un embarazo no deseado que puede destrozar toda una vida?
Hace ya muchos años, poco antes de la primera ley del aborto de 1985, ayudé a una pareja de jóvenes que había tenido un desliz. Él, estudiante de medicina (¡ojo al dato!); ella, de arquitectura (al parecer llevaba mal las cuentas). Pasamos muchas horas reflexionando en común. Al final decidieron marchar a Londres a abortar, como hacían entonces las parejas en similares circunstancias. Siguieron juntos algún tiempo más y luego cada cual encontró caminos nuevos. Hoy viven sus vidas con normalidad, hasta donde yo sé. Supongo que la Iglesia me habrá excomulgado por ayudarles a viajar a Londres, pero no es algo que me preocupe en modo alguno a la vista de cómo la Iglesia ha manejado la pena de excomunión a lo largo de su historia. La “cagada” más reciente ha sido el levantamiento de la excomunión por el Papa actual al fundamentalista y rebelde Monseñor Lefebvre, excomulgado por Juan Pablo II. ¡Como para tomárselo en serio!...
No me gusta el aborto. Aunque no soy capaz de ponerme en la piel de una muchacha embarazada sin desearlo (por mucho que le guste la música del órgano) que pide ayuda, tampoco soy capaz de esconder la mano y responder con anatemas. A veces el fin justifica los medios, como bien saben los políticos y los eclesiásticos aunque ninguno lo reconozca. Pero la Historia bien aprendida lo demuestra.
Pienso que la decisión de abortar es una tremenda decisión que compete exclusivamente a quien ha de tomarla, por lo que debería pedir consejo antes de hacerlo. Nunca he sido partidario del aborto indiscriminado, pero me revientan las posturas farisaicas prohibicionistas que tanta alharaca promueven. La moral sexual de la sociedad “civilizada” occidental, sobre la cual ha influido decisivamente el cristianismo imperante, se basa en restricciones y tabúes irracionales cuyo fin último, a mi entender, es la autodefensa de unos determinados valores considerados “universales” mediante la coacción punitiva. Además, esa moral (que ni es única ni tiene por qué ser la mejor) contradice en muchos puntos a las fuerzas de la Naturaleza.
La Naturaleza, ignorando olímpicamente los mandatos divinos y sociales al uso, hace que las personas normalmente desarrolladas sean fértiles para la procreación a los 12 o 13 años de edad. Más aún: es en los primeros años cuando el organismo está mejor preparado para esa tarea. Pero la sociedad actual no puede permitírselo, así que a aguantarse tocan y que cada cual se resuelva el tirón de la hormona como mejor pueda pero siempre bajo la mirada inquisitorial de unos mayores que han olvidado que algunos años fueron pubertos (o hacen como que lo olvidan), blandiendo amenazadores las penas de un Infierno inventado a su medida.
En las sociedades tribales primitivas, tan apegadas a la Madre Naturaleza, cuando llegaba la pubertad organizaban una gran fiesta, un rito de paso, porque los pubertos iniciaban su ingreso en el mundo de los adultos. Además de someterse a los rituales iniciáticos, el ya iniciado debía demostrar con alguna acción o hazaña (de caza, guerrera o de otro tipo) que había dejado de ser niño. Y se preparaba para formar su propia familia. Nada queda de aquello en la sociedad moderna, salvo que llamemos rito iniciático al calvario del bachillerato o a las ñoñas puestas de largo de las quiceañeras de las casas bienestantes.
¿Y del sexo, qué? Leía hace unos días en el periódico que la juventud española estrenaba sus relaciones sexuales completas cada vez más temprano. Se decía, creo recordar, que a los 16 años por término medio, aunque hablaba de bastantes precoces de 14 años. Si las cosas son así, no parece que hayan cambiado mucho de cuando yo era jovenzuelo, hace de eso muchos años. Entonces, en mi pueblo, cuando uno cumplía los 16 era habitual un primer desahogo con alguna meretriz de la capital, a poder ser francesa, para ir abriendo boca. Pero volvamos a la actualidad. Así, pues, parece darse “de facto” una clara rebelión de las masas púberes y adolescentes contra las normas establecidas. ¿Quién es tan corto de vista que no percibe la alta probabilidad de un embarazo no deseado a esa edad, a pesar de los repartos masivos de preservativos? ¿Qué sociedad es tan farisea que no reconoce que sus métodos educativos para una sexualidad bien entendida y practicada hacen agua por los cuatro costados? ¿Quién es el inocente que sigue pensando que la solución está en la continencia y la castidad? ¿Qué moralina es aplicable a un embarazo no deseado que puede destrozar toda una vida?
Hace ya muchos años, poco antes de la primera ley del aborto de 1985, ayudé a una pareja de jóvenes que había tenido un desliz. Él, estudiante de medicina (¡ojo al dato!); ella, de arquitectura (al parecer llevaba mal las cuentas). Pasamos muchas horas reflexionando en común. Al final decidieron marchar a Londres a abortar, como hacían entonces las parejas en similares circunstancias. Siguieron juntos algún tiempo más y luego cada cual encontró caminos nuevos. Hoy viven sus vidas con normalidad, hasta donde yo sé. Supongo que la Iglesia me habrá excomulgado por ayudarles a viajar a Londres, pero no es algo que me preocupe en modo alguno a la vista de cómo la Iglesia ha manejado la pena de excomunión a lo largo de su historia. La “cagada” más reciente ha sido el levantamiento de la excomunión por el Papa actual al fundamentalista y rebelde Monseñor Lefebvre, excomulgado por Juan Pablo II. ¡Como para tomárselo en serio!...
No me gusta el aborto. Aunque no soy capaz de ponerme en la piel de una muchacha embarazada sin desearlo (por mucho que le guste la música del órgano) que pide ayuda, tampoco soy capaz de esconder la mano y responder con anatemas. A veces el fin justifica los medios, como bien saben los políticos y los eclesiásticos aunque ninguno lo reconozca. Pero la Historia bien aprendida lo demuestra.
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domingo, 22 de febrero de 2009
Desierto
He estado unas semanas en Oranjemund (Namibia), una mota verde en medio del inmenso desierto namibiense. Por las tardes, cuando comenzaba a caer el sol, me gustaba dar un paseo por entre las desoladas dunas cuando la luz tiñe el paisaje de colores tornasolados y las nubes primero azulean para luego volverse rosáceas, mientras en el horizonte quedaba apenas una fina línea anaranjada. La noche cae de pronto en el desierto como una cortina de cretona negra.Es el momento de la reflexión… En un día suceden infinidad de cosas y situaciones que apenas percibimos porque las estamos viviendo en ese momento. Luego, revivir aquel detalle, aquel gesto amable o aquella expresión crispada es como extraer la esencia a la jornada para saborearla con deleite (aunque algún trago amarguee) y alimentar la jornada aún por venir. Hacer planes para mañana en un entorno en el que las formas se difuminan lentamente y pierden sus límites reconocibles se asemeja un poco a crear desde la oscuridad de la nada, a sabiendas de que al cabo de unas horas todo podrá ser percibido.
viernes, 9 de enero de 2009
Hoy nieva en Madrid...
Madrid ha despertado hoy perezosamente de la resaca navideña cubierta por un manto blanco de nieve. No se recuerda una nevada así desde hace muchos años. La nieve ronda todos los años el espacio ciudadano pero no se atreve a atravesar el hongo cálido y contaminado que cubre la gran ciudad. Ha sido necesaria la conjunción de un frío polar y de unas nubes cargadas de agua para que se produjera el milagro. A media mañana los árboles de los parques mostraban un aspecto bellísimo, invernal, hasta navideño...De algún modo ha revivido en mí la vieja savia de muchas generaciones de gente del campo ("Año de nieves, año de bienes", decían) y he visto Madrid con otros ojos. Luego, el urbanita ha sentido el frío como una ofensa y la nieve como una amenaza al tráfago de la vida ciudadana: mezquindades, en el fondo. Mañana los ecologistas clamarán al cielo protestando por las toneladas de sal que los servicios municipales han extendido por las aceras y calles para disolver la nieve (más mezquindades).

A la entrada del museo, una adolescente le decía a su acompañante: "Se le van a congelar las tetas a esa tía". Probablemente no sabe que es una esfinge y las esfinges son frías de por sí.
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lunes, 29 de diciembre de 2008
"¡Noooooche de Paaaaz!..."
El ejército israelí lleva tres días bombardeando la franja de Gaza y causando cientos de muertos y heridos, muchos de ellos población civil, según la prensa. “¡Nooooche de Paaaz! ¡Nooooche de Amooooor!...”. Claro, que ni los unos por judíos ni los otros por mahometanos creen en los misterios navideños.
Es la vieja historia: israelitas y filisteos a la greña los unos contra los otros, como hace 3000 años pero con mejor tecnología. Y los unos y los otros enarbolando por bandera unos dioses creados a su imagen y semejanza para justificar guerras santas, invasiones territoriales y masacres sin cuento. Hoy, como hace más de 3000 años, el pueblo de Israel ocupa por la fuerza un territorio que es su “tierra prometida” por designio divino y la “limpia” de infieles, del mismo modo que Josué puso cerco y asoló Jericó tras 40 años vagando con su “pueblo elegido” por el desierto de Sinaí. Claro, que el Éxodo tal como lo narra La Biblia es una recreación mítica sin ninguna apoyatura histórica en sus partes fundamentales y lo de la franja de Gaza una cruel realidad.
No deja de ser interesante hacer notar que muchas partes fundamentales del Pentateuco se redactaran en tiempos del exilio babilónico o durante la restauración post-exílica (siglo V a.n.e.), es decir, cuando los dirigentes judíos necesitaban fijar una ideología que justificara la catástrofe política y económica y el resurgir de la nación.
No sé en qué va a parar esto. Por el momento las actitudes internacionales se limitan a declaraciones grandilocuentes reclamando un alto al fuego que, una vez impresas en papel, no sirven ni para papel higiénico (ya ni el papel es lo que era).
Mientras tanto, los de la “¡Noooche de Paaaaz…” nos prepararemos para el cotillón del día 31 y para afrontar la cuesta de enero. Que por ahora, y visto a esta distancia, aquello más que una guerra de exterminio parece un castillo de fuegos artificiales. ¡Perro mundo!...
Es la vieja historia: israelitas y filisteos a la greña los unos contra los otros, como hace 3000 años pero con mejor tecnología. Y los unos y los otros enarbolando por bandera unos dioses creados a su imagen y semejanza para justificar guerras santas, invasiones territoriales y masacres sin cuento. Hoy, como hace más de 3000 años, el pueblo de Israel ocupa por la fuerza un territorio que es su “tierra prometida” por designio divino y la “limpia” de infieles, del mismo modo que Josué puso cerco y asoló Jericó tras 40 años vagando con su “pueblo elegido” por el desierto de Sinaí. Claro, que el Éxodo tal como lo narra La Biblia es una recreación mítica sin ninguna apoyatura histórica en sus partes fundamentales y lo de la franja de Gaza una cruel realidad.
No deja de ser interesante hacer notar que muchas partes fundamentales del Pentateuco se redactaran en tiempos del exilio babilónico o durante la restauración post-exílica (siglo V a.n.e.), es decir, cuando los dirigentes judíos necesitaban fijar una ideología que justificara la catástrofe política y económica y el resurgir de la nación.
No sé en qué va a parar esto. Por el momento las actitudes internacionales se limitan a declaraciones grandilocuentes reclamando un alto al fuego que, una vez impresas en papel, no sirven ni para papel higiénico (ya ni el papel es lo que era).
Mientras tanto, los de la “¡Noooche de Paaaaz…” nos prepararemos para el cotillón del día 31 y para afrontar la cuesta de enero. Que por ahora, y visto a esta distancia, aquello más que una guerra de exterminio parece un castillo de fuegos artificiales. ¡Perro mundo!...
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domingo, 21 de diciembre de 2008
Un paseo por el centro de Ciudad de México
En octubre pasado estuve una semana en Ciudad de México. No volvía por allá desde 1975. Noté grandes cambios respecto de lo que recordaba de esa enorme urbe. Recuerdo que cuando estudiaba Geografía Humana en mis años de universidad, allá por los años 1960, mi maestro ponía la conurbación de México como el ejemplo más claro de un absurdo de agregado humano. Creo que así es, con todo lo que ha crecido (y también mejorado en algunos aspectos). El centro de ciudad de México es sólo la parte más amable de ese hormiguero, que apenas se percibe desde Zona Rosa, que es donde se encontraba mi hotel, relativamente cerca del Museo de Antropología. Pero al salir en coche hacia destinos periféricos (por ejemplo Teotihuacán) uno percibe esa realidad suburbial durante kilómetros y kilómetros.
En el DF tuve la oportunidad de encontrarme con algunos colegas blogueros y conocerlos en vivo y en directo, y compartir mesa y mantel en algún restaurante típico. Y también de pasear por el centro. Os dejo un pequeño reportaje fotográfico de aquellos días inolvidables.
En el DF tuve la oportunidad de encontrarme con algunos colegas blogueros y conocerlos en vivo y en directo, y compartir mesa y mantel en algún restaurante típico. Y también de pasear por el centro. Os dejo un pequeño reportaje fotográfico de aquellos días inolvidables.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Croniquilla de un viaje a la Baja California (México)
Cuando comuniqué mi intención a mis amigos mexicanos de pasar una semana de vacaciones en Mexicali la reacción fue unánime: “¿Mexicali? ¿Que te vas una semana a Mexicali? ¡Pero si en Mexicali no hay nada!...". Pero resulta que en Mexicali me estaba esperando mi amigo Aristóteles, y sí había mucho que charlar y muchas cosas que ver. Además, Mexicali estaba en plena feria. Luego fuimos al pueblo donde vive, a Puerto Peñasco, un enclave de turismo de playa de primer orden. Pero yo prefería la belleza adusta del paisaje subdesértico, el escudo volcánico de El Pinacate, etc.
Vi carteles indicadores de direcciones con nombres familiares: Caborca, Hermosillo, lugares en donde habitan “bloggers” que frecuento y que sentí no tener tiempo para visitarles personalmente.
Os dejo un montaje con imágenes de aquellos días inolvidables. ¡Gracias, Hugo, por tu hospitalidad!
Vi carteles indicadores de direcciones con nombres familiares: Caborca, Hermosillo, lugares en donde habitan “bloggers” que frecuento y que sentí no tener tiempo para visitarles personalmente.
Os dejo un montaje con imágenes de aquellos días inolvidables. ¡Gracias, Hugo, por tu hospitalidad!
viernes, 7 de noviembre de 2008
Ocho días en Atenas
Esta vez es Atenas el destino de mi viaje y con él espero dar por terminado mi periplo de este año, más viajado de lo que en principio pensé. Grecia es un país que me resulta familiar. Su paisaje, típicamente mediterráneo, se parece mucho al de mi tierra: costas accidentadas y escabrosas entre las que se extienden tramos de tranquilas playas de arenas limpias bañadas por un mar verdeazulado de aguas transparentes. En sus montañas, romero, tomillo, brezo, carrasca... Viñas y olivos en las terrazas de los campos.
Me alojaré en un tranquilo hotel cerca de la Plaza Omonia, a quince minutos de agradable paseo de las ruinas de la Atenas clásica, recorriendo las viejas calles del barrio Psyrri Monastiraki, y más o menos a la misma distancia del Museo Nacional de Historia, no lejos de Syntagma.
Atenas me hechiza. La reverente sorpresa de los primeros viajes –de eso hace ya muchos años- ha cedido la vez a un profundo sentimiento romántico (en el sentido decimonónico del término): sentarme en los restos de la gradilla del Ágora donde quizás Sócrates puso también sus huesudas posaderas muchos siglos antes; recorrer la cavea del teatro donde aún parecen resonar los diálogos de una tragedia de Esquilo o de una comedia de Aristófanes; escuchar en el silencio las viejas melodías del Odeon; y la omnipresente Acrópolis, la ciudad de los dioses. Sentarme a media tarde en un café del Observatorio a merendar mientras, al fondo, las nobles piedras del Partenón van cambiando su color hacia tonos amarillentos y ocres conforme va cayendo el crepúsculo.
La noche en el Pireo es una caja de sorpresas: tentadoras hetairas ofreciendo un repertorio carnal inolvidable –dicen ellas-; luego no es para tanto –dicen ellos-; alegres sirtakis en los abarrotados locales de copas; restaurantes que pregonan sus deliciosos menús de pescados y mariscos -¿quién puede resistir tamaña tentación ?…
PS – Sé que tengo un poco abandonada mi responsabilidad con este blog. Espero poder corregirla pronto.
Me alojaré en un tranquilo hotel cerca de la Plaza Omonia, a quince minutos de agradable paseo de las ruinas de la Atenas clásica, recorriendo las viejas calles del barrio Psyrri Monastiraki, y más o menos a la misma distancia del Museo Nacional de Historia, no lejos de Syntagma.
Atenas me hechiza. La reverente sorpresa de los primeros viajes –de eso hace ya muchos años- ha cedido la vez a un profundo sentimiento romántico (en el sentido decimonónico del término): sentarme en los restos de la gradilla del Ágora donde quizás Sócrates puso también sus huesudas posaderas muchos siglos antes; recorrer la cavea del teatro donde aún parecen resonar los diálogos de una tragedia de Esquilo o de una comedia de Aristófanes; escuchar en el silencio las viejas melodías del Odeon; y la omnipresente Acrópolis, la ciudad de los dioses. Sentarme a media tarde en un café del Observatorio a merendar mientras, al fondo, las nobles piedras del Partenón van cambiando su color hacia tonos amarillentos y ocres conforme va cayendo el crepúsculo.
La noche en el Pireo es una caja de sorpresas: tentadoras hetairas ofreciendo un repertorio carnal inolvidable –dicen ellas-; luego no es para tanto –dicen ellos-; alegres sirtakis en los abarrotados locales de copas; restaurantes que pregonan sus deliciosos menús de pescados y mariscos -¿quién puede resistir tamaña tentación ?…
PS – Sé que tengo un poco abandonada mi responsabilidad con este blog. Espero poder corregirla pronto.
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jueves, 23 de octubre de 2008
El otoño
Después de una larga estancia en países tropicales, al regresar a Madrid el otoño me ha empapado de repente, casi con sorpresa. Cielos plomizos, llovinznas, las primeras gabardinas paseando bajo unos castaños de indias que van sembrando de hojas muertas las calles de la ciudad... Dicen que las estaciones influyen en el ánimo de las personas, que la primavera "la sangre altera" y el otoño es un tiempo proclive a la reflexión. No sé. Quizás...
A mí me gusta el otoño. Será porque en el ciclo de la vida me encuentro en esa etapa otoñal y siempre he procurado vivir de acuerdo con el signo de los tiempos. Me gusta experimentar ese primer escalofrío de la mañana mientras paseo camino del despacho. Me gusta la sensación de sentir las manos frías y acariciar el cálido vaso de café con leche en el bar de la esquina donde desayuno desde hace tantos años. Hasta diría que relamo con gusto esa pizca de melancolía que a veces me asalta en las tardes cada día más cortas, acechadas por una noche cada día más larga. La tarde invita a sillón, a pantuflas, a una buena novela, a té de hierbabuena..., mientras al fondo del salón los atavoces desgranan suavemente los melismas de una sinfonía de Sibelius.
Definitivamente, me gusta el otoño...
(Traigo la maleta repleta de imágenes de aquellos países en donde he estado. Os las iré mostrando poco a poco. Dadme tiempo)
A mí me gusta el otoño. Será porque en el ciclo de la vida me encuentro en esa etapa otoñal y siempre he procurado vivir de acuerdo con el signo de los tiempos. Me gusta experimentar ese primer escalofrío de la mañana mientras paseo camino del despacho. Me gusta la sensación de sentir las manos frías y acariciar el cálido vaso de café con leche en el bar de la esquina donde desayuno desde hace tantos años. Hasta diría que relamo con gusto esa pizca de melancolía que a veces me asalta en las tardes cada día más cortas, acechadas por una noche cada día más larga. La tarde invita a sillón, a pantuflas, a una buena novela, a té de hierbabuena..., mientras al fondo del salón los atavoces desgranan suavemente los melismas de una sinfonía de Sibelius.
Definitivamente, me gusta el otoño...
(Traigo la maleta repleta de imágenes de aquellos países en donde he estado. Os las iré mostrando poco a poco. Dadme tiempo)
lunes, 29 de septiembre de 2008
El Yayo Salva marcha a "hacer las Américas"
De nuevo el trabajo me tiene maleta en ristre, esta vez en dirección a México y Colombia. Del 1 al 5 de octubre descansaré en Mexicali y Puerto Peñasco, gracias a la hospitalidad de mi buen amigo Aristóteles. Me apetece conocer los parajes desérticos de la Baja California y Sonora.
Del 6 al 14 de octubre estaré trabajando en el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México, en la revisión y embalaje de una exposición que se clausurará el día 5 llamada “España, encrucijada de civilizaciones”.
El día 15 volaré a Colombia, a Medellín, a comprobar las infraestructuras de una sala de exposiciones en la que instalaremos dentro de un mes la exposición que estaba en México.
Y, por fin, el 19 de octubre regresaré a mi casa, podré dormir en mi cama y reanudar mis actividades cotidianas.
Es una buena ocasión para conocer personalmente a los asiduos seguidores de este blog del DF y espero y deseo que se produzcan los encuentros. Mi correo está en el perfil y procuraré consultarlo a diario.
Del 6 al 14 de octubre estaré trabajando en el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México, en la revisión y embalaje de una exposición que se clausurará el día 5 llamada “España, encrucijada de civilizaciones”.
El día 15 volaré a Colombia, a Medellín, a comprobar las infraestructuras de una sala de exposiciones en la que instalaremos dentro de un mes la exposición que estaba en México.
Y, por fin, el 19 de octubre regresaré a mi casa, podré dormir en mi cama y reanudar mis actividades cotidianas.
Es una buena ocasión para conocer personalmente a los asiduos seguidores de este blog del DF y espero y deseo que se produzcan los encuentros. Mi correo está en el perfil y procuraré consultarlo a diario.
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