viernes, 25 de enero de 2008

Haciendo puntería

Una imagen siempre es una metáfora, una sugerencia. Esta me ha llegado por dos conductos distintos en dos montajes PowerPoint diferentes. El primero se titulaba algo así como "Las 10 mejores imágenes de 2007". El segundo tenía título portugués: "Situaçoes embaraçosas". Es esa repetición la que me ha empujado a apropiármela y publicarla aquí también. Siento no poder dar los créditos del autor, porque no lleva.

No sé si será un montaje pero, en todo caso, es un grito lanzado desde la violencia: cada uno de los personajes empuña el arma que tiene a mano para expresarse.

martes, 15 de enero de 2008

Los usos del lenguaje

Una lengua es como un organismo vivo: nace, crece, se multiplica y, finalmente, muere cuando cae en desuso al ser sustituida por otra lengua. El español (no sé por qué siempre se me hace raro llamarlo así y tiendo a llamarlo castellano), hoy tan boyante, no será una excepción.

En todos los idiomas se produce ese curioso efecto que hace que un vocablo tome significados muy distintos en diferentes regiones o países donde se habla. En cierta ocasión, dando un curso sobre conservación y restauración de obras de arte en Maracaibo, pude experimentarlo en mis carnes. Dije, durante una clase, algo así como que había restauraciones tan mal ejecutadas que parecían hechas por un manazas. Carcajada general en el aula que me sorprendió porque no pensé que la gracia fuera para tanto. Por estos andurriales ser un manazas es ser poco habilidoso, desmañado. Después de la clase se acercaron dos monjitas y, muy educadamente, sin duda cumpliendo un deber de caridad cristiana que yo agradecí, me hicieron saber que en Venezuela un manazas es un varón afeminado. Vamos, un maricón. Entonces entendí lo de la carcajada.

Todo esto viene a cuento de un comentario del amigo Fargok en mi entrada anterior, refiriéndose al significado en México del vocablo calzoncillos y a otros términos. Cuantos más significados (acepciones) tiene un vocablo, tanto más rica es una lengua, hasta cierto punto superado el cual la propia lengua se hace confusa porque dejan de entenderse entre sí los que la hablan. Volviendo a la palabra calzoncillos, para mí remite a una prenda de ropa interior masculina con perneras que cubre desde la cintura hasta parte de los muslos. Mi idea coincide con la definición de la Real Academia Española de la Lengua (en adelante RAE). Para Fargok, sin embargo, esas prendas se llaman “boxers”, eufemismo que también se usa con ese significado en España. Es como él las conoce de toda su vida, dice. En cambio un calzoncillo clásico es para Fargok una trusa.

Vayamos por partes. Bóxer, según la RAE, es un miembro de aquella sociedad secreta que inició las revueltas en China, en 1900, contra las potencias coloniales. No hay duda, entonces, de que los “boxer” o “boxers” a los que no referíamos Fargok y yo son anglicismos, es decir, préstamos tomados de la lengua inglesa. No estoy en contra de los préstamos cuando son imprescindibles porque en el español no exista vocablo que exprese esa idea y haya que recurrir a la perífrasis para expresarla. Pero cuando no es así no me gustan, los considero contaminantes, empobrecedores del lenguaje, signo de pereza mental en quien los usa, de pose cutre y casposa. En este caso, además, en inglés medianamente culto “boxers” no significa calzoncillos (=“underpants”, “shorts”). La acepción inglesa “boxer” = prenda íntima es, a su vez, un eufemismo tomado por los pelos de “boxer” = empacador, empaquetador. Entenderán los angloparlantes, digo yo, que el “boxer” les empaqueta el paquete. Pero esa no es la idea de calzoncillo (aunque ahora se hacen también ajustados, empaquetadores), prenda que, de sí, deja el paquete bastante suelto, cargando a su caer. Por lo tanto se me antoja un error etimológico igualar “boxer” y calzoncillo. “Boxer” más bien se aproxima conceptualmente a slip (anglicismo aceptado por la RAE), prenda íntima masculina ceñida, que remata en las ingles y sujeta el paquete. Un slip es una braga, formalmente. Pero como la braga es prenda íntima femenina, la RAE optó por aceptar slip para establecer la distinción de género en lugar de cambiar la definición histórica de braga. Es un caso claro de préstamo lingüístico aceptado oficialmente. El caso "boxer" = calzoncillo es un caso de etimología popular, es decir, cuando se da a un vocablo un sentido que etimológicamente no tiene. Sería más correcto "shorts" = calzoncillos, aunque quizá demasiado ambiguo.

Una trusa, vocablo que también menciona Fargok, es, en su origen, galicismo aceptado por la RAE. La primera acepción es la de calzón de perneras amplias, con cuchilladas, atado a medio muslo. Eran esos calzones bombachos que se usaban en el siglo XVII. En otras acepciones modernas, efectivamente, en México, Argentina, Perú y Uruguay es sinónimo de braga, prenda femenina o de niños, sin perneras. Es por eso que Fargok decía en su comentario, acertadamente, que la prenda de la foto se parecía a una trusa. Es, en realidad, un slip. En Perú trusa es también calzoncillo.

Esta larga perorata en torno a la ropa interior de cintura para abajo, alimentada por un cierto grado de tedio en esta tarde plomiza madrileña, me ha servido para reflexionar sobre los usos del lenguaje, sobre esos cambios de significado de los vocablos, sobre la facilidad con que una lengua se contamina cuando otra poderosa e influyente la coloniza. El lenguaje informático es quizá el mejor ejemplo de colonización inglesa, ante el pasotismo y la vaguería lingüística de los informáticos hispanoparlantes. Y es que las ingenierías, a pesar de lo que su nombre sugiere, siempre han estado en manos de gente con el ingenio poco dado a la imaginación, salvo honrosas excepciones. Es más fácil y cómodo mamar de la teta del inglés: al fin y al cabo quienes lo inventan todo hablan y escriben en inglés. Otro caso sangrante de colonización es el lenguaje coloquial de la juventud mexicana. No es único: la española, con su argot, no le anda a la zaga.

Pero una lengua viva es, ante todo, la que la gente de la calle habla. Y que sea lo que Dios quiera...


(Ilustración tomada de http://victorrebullida.blogia.com/upload/20060818052703-lengua.jpg)

domingo, 30 de diciembre de 2007

Misterios cristianos decembrinos

En el mes de Diciembre se celebran dos de los grandes misterios del cristianismo: la Inmaculada Concepción de María y el nacimiento de Jesús, Verbo Encarnado, de la Virgen María. Ambos misterios se explican solamente por la fe y la obediencia ciega a la autoridad de la Iglesia, pero conviene recordar que movieron airadas controversias filosóficas (teológicas) entre los Padres y Doctores de la Iglesia, fueron motivo de herejías y cismas e hicieron correr ríos de sangre entre los partidarios de las distintas opciones de pensamiento al respecto.

Los primeros siglos del Cristianismo estuvieron presididos por fuertes disputas teológicas en torno a la naturaleza de Jesús-Cristo, resueltas manu militari con la imposición del Credo de Nicea mediante lo se puede llamar sin ambages la mayor injerencia del Estado en asuntos eclesiásticos con el sólo objetivo de pacificar el Imperio Romano. El papel de los Evangelios en estas y otras muchas controversias cristianas era poco relevante porque no aportaban información, sólo narraban el misterio. Conforme la Iglesia se fue transformando en un aparato burocrático-religioso se hizo necesario dotar al cristianismo de un cuerpo filosófico-doctrinal que “explicara” los misterios.

Para los cristianos primitivos no resultaba problemático aceptar que el Niño-Dios había nacido de una Virgen. Había bastantes ejemplos de alumbramientos virginales divinos en otras religiones paganas del entorno judaico que podemos consultar ahora en cualquier manual de mitología o de historia de las religiones. Así, pues, no sorprendería a ningún creyente ese préstamo de otras creencias, recogido también en el Antiguo Testamento, y que servía para resaltar el carácter extraordinario de la venida del Mesías. De los cuatro Evangelios canónicos sólo Mateo 2, 23 y Lucas 1, 27 hablan explícitamente de la virginidad de María. Fue la patrística la encargada de elaborar poco a poco, luego, la doctrina necesaria, dado que, espontáneamente, los primeros cristianos ya manifestaron evidentes signos de devoción mariana a pesar de que en los epistolarios apostólicos no hay ninguna mención a la Virgen ni a su papel mediador.

En los siglos IV y V tuvieron lugar dos acontecimientos que desembocaron en la necesidad cristiana de exaltar la figura de la Virgen. El primero de ellos fue la herejía nestoriana, que negada de plano la maternidad virginal de María. El segundo, al que la Iglesia prestó en principio mayor atención, fue la herejía pelagiana, que negaba la universalidad del pecado original. Como fácilmente puede suponerse, la doctrina de Pelagio resultaba sumamente peligrosa porque atacaba los fundamentos de la Redención que, sin pecado original, quedaba bastante menguada de significado.

Condenados Pelagio y sus seguidores al fuego eterno, surgió otra gran pregunta: ¿Nació María maculada por el pecado original? De nuevo se encendió la hoguera de las pasiones en una guerra teológica que no se resolvió hasta mediados del siglo XIX, mostrando la jerarquía eclesial gran tolerancia de opiniones dado lo resbaladizo del tema. De una parte, la escolástica de Oxford afirmaba rotundamente que María fue concebida sin pecado original porque, resumiendo la controversia de Juan Duns Scoto, potuit, decuit ergo fecit, viene a decir que Cristo puede obrar el milagro, convenía que lo obrara para hacer perfecta a su madre terrenal y por tanto lo hizo. La conclusión puede resultar risible ahora, pero así era la escolástica en tiempos góticos.

En el polo opuesto estaba la escuela de París, que admitía que la Virgen fue concebida como todo mortal sujeta al pecado, pero antes del alumbramiento y por deseo expreso divino fue inmaculada. De esa opinión fueron grandes santos como San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.

El asunto se zanjó el 8 de Diciembre de 1854 cuando el papa Pío IX promulgó el Dogma de la Inmaculada Concepción, por inspiración “revelada por Dios, y por lo tanto debe creerse firme y constantemente por todos los fieles”, según reza en el texto del dogma.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Felicitación navideña


Con mis mejores deseos de felicidad nunc et semper para todos.

- Que se restañen las heridas del corazón y del cuerpo, si las hay.
- Que lo esperado se colme, y se abra una puerta mayor a la esperanza.
- Que lo inesperado sea agradable sorpresa.
- Que la fuente del amor mane cada vez más caudalosa.

- Que a los peques les lleguen los videojuegos que esperan (¡Qué horror!)

Sí, ya sé que son tópicos. Pero no por demasiado sobados dejan de tener sentido, si uno quiere.

(El fotomontaje de la ilustración tiene como base un calco modificado de parte del panel con pinturas rupestres prehistóricas de El Cogul, Lleida. Espero que se me disculpe la licencia. Si alguien quiere verlo en serio puede hacerlo, entre otros sitios, en http://gl.wikipedia.org/wiki/Covas_de_El_Cogul)

domingo, 16 de diciembre de 2007

Adviento...

Entramos en la recta final de cara a las Navidades en el “mundo occidental”. Me gusta el plural, Navidades, porque expresa esa diversidad de “sentires” ante unos días más o menos feriados cargados de simbolismos tan diferentes para unos y para otros. El paisaje urbano se llena de luces y de reclamos. La plata parece manar a raudales de las tarjetas de crédito, inagotable, engordando las bolsas de los mercaderes. El Adviento cobra tantos significados diferentes...

De todos los símbolos navideños me gusta especialmente esa vela roja encendida. Es signo de vida, de luz, de calor de hogar. También de recuerdo, de esperanza.

De AMOR...

domingo, 2 de diciembre de 2007

Un paseo por la Patagonia chilena

Confieso que cada vez que veo las fotografías de mi reciente estancia en los entornos de Puerto Natales y Punta Arenas siento un revoloteo de mariposas en el estómago. Ciertamente fueron unos días de paz y tranquilidad los que viví en esas hermosas regiones chilenas en las que el paisaje te subsume por su grandiosidad. La levedad del ser se hace más patente ante las fuerzas de la Naturaleza puestas en juego allí para crear esa majestuosa arquitectura tectónica.

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo el reportaje. He seleccionado, de las más de 600 fotografías que he tomado, las que me han parecido más interesantes para dar sentido y continuidad a una especie de paseo relatado en unos seis minutos. Porque, sí, esta vez he puesto voz en “off” atendiendo las sugerencias de algunos comentarios a mi anterior videoclip. Por cierto que si esos “provocadores” (Gonzalo, Oso, Swirlies) no se pasan a verlo, les corto... las orejas. Es broma. Libertad de acción sobre todo.

De nuevo mi mala cabeza me lleva de viaje: una quincena a Lisboa (no te sulfures, Memo, no es farde, es mi trabajo), dejando mis obligaciones blogueras bajo mínimos en ese tiempo. Disculpadme quienes observéis que no paso tan frecuentemente como solía a leer y comentar vuestros trabajos.


domingo, 25 de noviembre de 2007

Elogio del botillo berciano

La ciudad de León siempre me ha parecido encantadora, no sólo por su densidad monumental y su recia historia. Acabo de regresar de allí tras un encuentro de profesionales de tres días. Hace frío en León, ese frío seco tan conveniente para ayudar en la cura de sus embutidos típicos, que entramos en tiempos de matanza. A estas alturas de la estación, las cumbres serranas en lontananza ya lucen el blanco manto de las primeras nieves.

Me hago eco del dicho popular: "Del cerdo me gustan hasta sus andares...". ¿Qué habría sido de la civilización occidental sin el aporte dietético del cerdo? Es un animal que no tiene desperdicio y, junto a la nobleza de sus jamones, paletas y lomo, no son de ningunear su panceta (en particular si es entreverada, eso que los anglosajones ahuman y llaman "bacon"), el tocino, los chicharrones, los chorizos tan variados (nada que ver con las escuchimizadas salchichas germánicas), las no menos numerosas variantes locales de morcillas y los innumerables guisos que de todo ello se derivan.
Para mí, estar en León y no comer botillo es un grave pecado de abstinencia. Dicen que el botillo es originario de la comarca leonesa del Bierzo, un invento culinario de monjes y eremitas medievales. Noble origen, pues, tanto por el terruño como por sus inventores, que siempre se ha dicho que la gente de latines tenía fino paladar.

El botillo se hace con las partes del cerdo que parecerían desperdicio: el espinazo, las costillas descarnadas, huesos de la cabeza y el rabo, todo ello macerado con pimentón algo picante, abundante ajo, hierbas aromáticas y sal. Luego se embucha en una tripa gruesa y se deja secar.

Para comerlo hay que hervirlo durante mucho tiempo para que suelte la sustancia, junto con repollo o berza, patatas, chorizo y morcilla picante de cebolla. Y, a la hora del yantar, regarlo con vinos bercianos o de la comarca de Valdevimbre.

De postre manzana reineta, si es el tiempo. Y que no falte la siesta...

sábado, 17 de noviembre de 2007

Un paseo por Santiago de Chile

Ya regresé de mi estancia en Chile. Y he de confesar que vuelvo cargado de fuertes impresiones. Por orden de importancia diré en primer lugar que me ha resultado muy grato conocer personalmente a varios amigos internautas que tuvieron la amabilidad de venir a saludarme al lugar donde me encontraba trabajando. Otros dos sé que lo intentaron pero no pudieron dar conmigo en ese momento. De verdad que lo siento, Marcos e Ignacio.

Santiago es una megalópolis de aire moderno con todos los inconvenientes de un crecimiento acelerado y poco orgánico, dicen los entendidos, que acoge a cerca del 40% de la población chilena. La he podido contemplar desde el aire y desde el mirador del Cerro de San Cristóbal, y es impresionante. Pero moverme, lo que se dice pasear, lo he hecho sólo por el centro, por el casco antiguo que, por cierto, de antiguo tiene poco aparte de su localización y su trazado de ciudad colonial de calles perpendiculares encerrando manzanas regulares. Apenas quedan edificios antiguos: algunas iglesias de arquitectura dieciochesca. Dicen que los frecuentes terremotos han ido derrumbando los viejos, siendo sustituidos por nuevas construcciones. Del siglo XIX y comienzos del XX pueden contemplarse algunos ejemplos de arquitectura neoclásica afrancesada. Pero lo que predomina es la construcción de la segunda mitad del XX, con algunos buenos ejemplos de arquitectura moderna y muchos edificios-colmena.

He disfrutado de la cocina santiaguina en los, para mi gusto, excesivamente ruidosos restaurantes de Bellavista y Tobalaba, y de los aperitivos regados con “piscosauer” o con buenas cervezas del país (la Austral me encanta). Los vinos chilenos son también excelentes.

También anduve por las frías tierras de la Patagonia chilena. Pero de ello hablaré en próximas entradas. Ahora os invito a que me acompañéis a dar un paseo fotográfico por las calles de Santiago.



domingo, 28 de octubre de 2007

En Santiago de Chile


Voy a tener abandonadas mis obligaciones de blogger por un par de semanas. Por razones de trabajo he de desplazarme a Santiago de Chile. Bueno, a Santiago, a la Patagonia chilena y a algún otro lugar, que algo de turismo haré también aprovechando la ocasión (se admiten sugerencias). Pero, en principio, del 2 al 5 de Noviembre estaré más o menos encerrado en la sala de exposiciones del Centro Cultural Palacio La Moneda participando en el montaje de una exposición: España, encrucijada de civilizaciones (http://www.ccplm.cl/index.php).

Allí me tendréis esos días, por si algún amigo santiaguino quiere pasarse a saludar personalmente.

jueves, 25 de octubre de 2007

De la perversidad cotidiana

Imagino que seré uno de los miles de "bloggers" que se habrán hecho eco, en tono recriminatorio, de una noticia que saltó ayer a la primera plana de los medios informativos españoles: un joven patilludo, medio pelón, con haceres de chuloputas, agredió cobardemente a una muchachita de origen ecuatoriano que se encontraba tranquilamente sentada en un vagón del metro barcelonés, a una hora en la que había pocos viajeros. La acción tiene tintes de xenofobia y su autor, denunciado y afortunadamente detenido, tiene antecedentes por robos y acciones violentas. ¡Una perla cultivada, vamos! Al final pongo el vídeo grabado por una cámara de seguridad.

Vivimos en una sociedad en la que la violencia se ha convertido en el pan nuestro de cada día y no parece que haya medio coercitivo capaz de poner coto a tanto desmán. Y se está creando una conciencia social de responder a la violencia con violencia, ojo por ojo, aunque el ciudadano de a pie, airado, lo que espera es que sea otro quien aplique el método: "Si les cortaran los cojones en lugar de meterles en el Juzgado por una puerta y sacarlos por otra, otro gallo cantaría", suelen decir, más o menos.

Ni soy partidario de la Ley del Talión, ni de cortar apéndices corporales, ni de poner la otra mejilla. Mi opción pasa por la educación para la convivencia y por el aislamiento social de las ovejas negras. Sí, ya sé que soy un utópico.

No estoy muy seguro de que la perversidad pueda reconvertirse en bondad (¿recordais la moraleja de "La naranja mecánica"). Pero sí me gusta creer en el buen salvaje y en el papel decisivo de la educación en los valores, digamos, positivos. Hace algunos años se hablaba de que hay en cada ser humano unos genes que lo hacen ser bueno o malo. Yo no creo que eso sea así porque sería tanto como admitir que cada cual no puede evitar ser como es, y esa falta de libertad, esa predestinación, en manos de un buen abogado, le eximiría de toda culpa en una sociedad que pregona la libertad como un bien inalienable. Sólo una buena educación da al indivíduo el empuje necesario para ejecutar su libre albedrío en una dirección compatible con la convivencia, y la capacidad para comprender que vivimos en una sociedad plural. No digo que sea una sociedad justa y equilibrada, no. Pero para corregir eso no podemos situar en primer término actitudes perversas.

Mi padre decía, resignadamente, que si los hijoputas volaran taparían el sol. A veces pienso que en éso, como en tantas otras cosas, llevaba razón.