jueves, 27 de septiembre de 2007

De los adioses

El verano se ha llevado por delante varios blogs personales que solía visitar con cierta asiduidad. De algunos no estoy seguro que haya cesado su actividad: simplemente he observado cómo languidecían, cada vez más espaciadas, sus nuevas entradas hasta caer en un largo silencio. Otros lo dejan bien claro en un último artículo de despedida.

Un blog, sea cual fuere su naturaleza e intención, no ha de ser eterno (¿hay algo que lo sea?). Supongo que ya estará hecho el estudio sociológico de la blogosfera (aunque lo desconozco), pero mi impresión de blogger novel (de menos de dos años) es que la levedad temporal es el signo predominante de ese "universo" todavía tan joven, y que la duración en activo de un blog es directamente proporcional a la edad del autor, salvo excepciones. Tiene su lógica porque los cambios en función del tiempo son tanto más acusados y rápidos cuanto más joven se es, y la incidentalidad de esta ventana virtual tiene mucho que ver con esas situaciones de cambio o estado personal.

Reconozco que me produce sensaciones encontradas el enmortecimiento o la cesación de un blog. Por un lado me alegro, porque mi naturaleza optimista me hace suponer que el autor ha entrado en una nueva fase creativa que reclama otras prioridades, otra manera de distribuir su tiempo u otros medios de expresión. Por otro me apena porque es como cortar bruscamente el cordón umbilical que supone un enlace por el que, de alguna manera, fluyen líquidos cordiales.

Esa fluencia me la ha hecho notar de manera vívida Zorro007 al mencionarme en su artículo de despedida de hace un par de semanas. Y, si en parte me he alegrado del cierre de su blog porque, por las explicaciones que da, es un signo claro de progreso y madurez y una solución a determinados problemas que relata en dicho texto, otra parte de mí se duele por la interrupción de un hilo comunicador. Se ha dicho muchas veces que esto que hacemos aquí es comunicar(nos).

A veces me pongo ñoño. Será la puta vejez...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Vacaciones en Moscú

Por fin he podido tomarme unos días de vacaciones. El verano ha sido duro: sobre mi cabeza y mi escritorio pendía el compromiso de terminar un libro. A finales de agosto pude darle carpetazo y entregar el mamotreto al editor. Pero... a principios de septiembre tenía exámenes en la Facultad. Bueno, el caso es que el 8 de septiembre, con la maleta cargada con ropa de otoño me fui volando a Moscú. En principio pensaba hacer el triángulo Moscú-San Petersburgo-Berlín. Pero el tiempo no me daba para tanto, así que concentré los nueve días disponibles en Moscú.

Allí ha llegado ya el otoño invernal, con algunos días desapacibles, lluviosos. Pero he podido pasear por enésima vez las calles del viejo Moscú, degustar comidas multiétnicas, ir al teatro clásico y dormitar junto a una pipa de agua en cierto café-restaurante libanés, acompañado siempre de buenos amigos.

Como muestra he preparado este pequeño reportaje fotográfico que espero os guste. Por cierto, en el título he escrito por error octubre en lugar de septiembre.


miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Un callejón sin salida o una huída hacia delante?

Varios comentarios a mi entrada anterior inciden y desarrollan aspectos relacionados con el último párrafo, aquel en el que hago una llamada hacia una actitud más responsable de respeto hacia y conservación del medio ambiente donde cada cual vive. El meollo parecería, en principio, cuestión de educación, de devolver al urbanita cierta sensibilidad perdida hacia la comprensión de la Naturaleza. Pero intuyo que el problema tiene raíces mucho más profundas.

Ya he escrito en alguna ocasión que el éxito mayor de la especie humana, y lo que permite abrigar mayores esperanzas de que el ciclo evolutivo continúe, es que, poco a poco, en el proceso de hominización, se fue transformando en un animal progresivamente desadaptado en relación con el nicho ecológico en el que vive. Así, pasó de ser un cazador-recolector (como el resto de los seres vivientes) a ser un productor generador de excedentes, actuando sobre el medio en su propio provecho. Inventó y ha desarrollado tecnologías para hacer mayor ese aprovechamiento, hostigado por estadígrafos como la renta per cápita, el producto interior bruto y un largo etcétera de variables que hay que incrementar constantemente porque así es como se concibe el progreso.

Las sociedades hubieran podido escoger otros objetivos para definir el progreso, pero el hecho cierto es que son los que son. Como lo es también que para lograr esos objetivos el medio natural está siendo sometido a una intensa explotación en determinadas regiones que lo está alterando. Los países son tanto más desarrollados cuanta mayor capacidad tienen de explotar y transformar el medio (el suyo o el del vecino). Y todo eso significa suelos extenuados por una agricultura intensiva que cada vez recurre más a fertilizantes sintéticos para mantener o aumentar la productividad, factorías que vomitan toneladas de productos tóxicos a la atmósfera o a las aguas, agrupaciones humanas que generan toneladas de basura difícil de digerir...

Los más radicales dirán: "¡Que se pare todo eso! Volvamos a una forma de vida más natural" (yo reconozco que no sería capaz de definir en qué consistiría una vida más natural). Los más pasotas dirán: "Que siga la cosa, y los que vengan detrás que pechen con las consecuencias". Otros, no pocos, diremos: "Demos soluciones aplicando mejores tecnologías para disminuir el impacto ambiental y tratemos de alcanzar el crecimiento cero en los países desarrollados, mientras apoyamos el desarrollo con nuevas tecnologías en los subdesarrollados para, alcanzada cierta cota, equilibrarnos todos en el crecimiento cero". Esto último es lo que se acabará haciendo (de hecho ya se está haciendo en una muy pequeña parte) porque, desde que el mundo es mundo, nadie ha matado nunca su gallina de los huevos de oro. Pero de lo que no podemos zafarnos es de que todo progreso material agrede necesariamente al medio.

¿Por qué no se ponen soluciones, que las hay, a problemas tan acuciantes en algunas regiones como la polución? Sencillamente porque son soluciones que cuestan dinero, encarecen los productos, disminuyen la competitividad y obligan a subir los impuestos. Todo medidas políticamente nefastas en el momento actual. Es un juego de equilibrio entre política y mercado. Se ponen parches cuando la situación es insostenible.

La industria electrónica, y en particular el sector informático, es una de las causantes de mayor grado de polución ambiental del planeta. Y no sólo en el proceso de fabricación de casi todos los componentes sino, más aún, en la dificultad de su reciclado una vez obsoletos los aparatos. La basura informática es la más contaminante, pues envenena con elementos metálicos pesados que no hay manera de reabsorber o neutralizar por procesos naturales. El reciclado de pilas y baterías es un problema tan descomunal que se está optando, como se hace con los residuos radiactivos, por ocultarlas en depósitos enterrados en zonas deshabitadas. Pero, ¿quién de mis lectores, usuarios de ipods y otros cacharros electrónicos portátiles, que sin duda tira las pilas usadas en el contenedor puesto al efecto por la municipalidad, sería capaz de renunciar a su uso?

Uno de los quid de la cuestión es precisamente ése: ¿a qué estaríamos dispuestos a renunciar para disponer de un ambiente más saludable? ¿Cuántos estarían dispuestos a regresar voluntariamente a la caverna? Porque, no lo olvidemos, el que yo esté confortablemente sentado ante mi ordenador ha creado y creará polución en Taiwan, Singapur, Corea o qué sé yo dónde...

Con demasiada frecuencia nos comportamos como si los problemas los causaran otros y nosotros sólo los padeciéramos, sin querer darnos cuenta de que, como consumidores de progreso, somos eslabones de una cadena que a todos nos arrastra.

domingo, 26 de agosto de 2007

El calentamiento global: esa gran mentira

Ya sabemos que los medios de comunicación no son políticamente neutros. Ya sabemos que los políticos son esencial y estructuralmente cínicos y moralmente reprobables por embusteros casi siempre. De lo que se deduce, aplicando la propiedad transitiva ("Sillín" es a "Sillón" como "Cojín es a "X"), que los medios mienten al son de los hilos que los tienen tomados por los "X".

Y digo esto porque gracias a los medios de comunicación de masas, en todo el mundo se habla del Calentamiento Global como hecho incontestable cuando, en realidad, es una pura TEORÍA elaborada de manera interesada por los gobiernos cabeza de serie del Primer Mundo. En las Ciencias Experimentales, como es la Meteorología, toda teoría ha de verse corroborada por la realidad (de forma empírica) y ha de tener carácter predictivo. De manera que, si ciertas causas producen determinados efectos, sea posible establecer conclusiones (leyes) de carácter general. La Teoría del Calentamiento Global propone que SI la Tierra aumenta de forma global su temperatura (hipótesis) se producirán cambios climáticos que pueden afectar de manera importante al ecosistema humano (tesis). Hasta ahí estaría de acuerdo con la formulación. Pero, como es sabido, hace falta la demostración para que la tesis pueda ser validada. Y ahí es donde falla el tinglado.

Ya es muy sospechoso que la Oficina Mundial del Cambio Climático sea dependiente de la ONU, el organismo más vendido a los intereses de "los cuatro grandes" que existe sobre esta Tierra "recalentada". Ya es muy sospechoso que los fondos para investigar seriamente temas de climatología provengan de esa fuente "onuesca". Ya es muy sospechoso que más de un millar de "científicos" de todo el mundo fueran invitados a firmar, hace algunos años, un documento de adhesión a dicha Teoría, lista que ha sido hecha pública (el curriculum vitae de muchos de ellos cabe en la cara de un folio) pero no se publicó la de los otros tantos que no firmaron.

La Teoría se basa en que el anhidrido carbónico (CO2) en la atmósfera produce un "efecto invernadero" que calienta la superficie. Nadie duda que eso sea cierto aunque, para entender el proceso en su globalidad, hay que decir que la atmósfera contiene otros gases (nitrógeno, oxígeno y vapor de agua principalmente) y son todos ellos los que protegen a la Tierra de las pérdidas calóricas excesivas. Pero, dando por bueno que un exceso de CO2 aumentaría el "efectro invernadero", todavía está por demostrar una relación evidente entre la tasa de ese gas y el calentamiento global. Y, como el incremento de CO2 se ha dicho que depende directamente de la actividad humana industrial, está claro que es el hombre actual, industrializado y motorizado, el causante y responsable del calentamiento global. Pero, curiosamente, lo que sí se ha demostrado es: a) que el aumento de la temperatura no está relacionado con la actividad industrial (efecto antrópico), b) que primero aumenta la temperatura y luego, cierto tiempo después, aumenta el CO2. Bueno, y también se han demostrado otras muchas cosas más que echan por tierra la relación gas carbónico-calentamiento global-industrialización.

Toda esa sarta de memeces en torno al calentamiento global y el cambio climático no tiene ningún respaldo científico, y muchos científicos los saben. Pero lo que la Ciencia no puede demostrar se ha dejado en manos de voceadores, los periodistas, y así, a base de cantar la misma copla, lectores y telespectadores se la han aprendido y creído, y algunos de ellos, luciendo ideologías "verdes" (muy encomiables, por cierto, si son honradas sus intenciones), las vociferan teñidas de las más negras amenazas catrastrofistas. Desde hace unos cuantos años, "Niños", tifones, galernas, maremotos y otras muchas desgracias naturales se presentan en los medios de comunicación convenientemente adobadas para dar la impresión de que el mundo se dirige irremediablemente hacia la destrucción apocalíptica. Pero no dicen, porque no les interesa, que desde que el mundo es mundo esas catástrofes se han venido produciendo periódicamente. Lo que entonces no había eran unos medios de comunicación de cobertura mundial para convertirlas en noticia en cuestión de segundos. Se enteraban sólamente quienes las padecían.

¿Por qué se siguen, entonces, voceando catástrofes inminentes? Porque hay intereses político-económicos detrás. A los países industrializados no les interesa que el mundo subdesarrollado mejore su posición y se oponen con uñas y dientes al progreso del Segundo y Tercer Mundo. ¿La (trágicamente risible) excusa?: No se puede aumentar la tasa de CO2 en la atmósfera porque peligra la subsistencia del planeta (cuando en realidad lo que peligraría es el actual status quo). Y mientras tanto, se pasan por el forro de los "X" los compromisos de Kioto porque conocen de sobra los entresijos de la farsa que ellos mismos han urdido. Porque, ¿sabías que una erupción volcánica lanza a la atmósfera en muy poco tiempo más CO2 que cientos de años de actividad industrial de un nivel como el actual?

Los cambios climáticos NO TIENEN ninguna relación ni con el calentamiento global ni, por descontado, con las emisiones de dióxido de carbono. Hace unos días, Ostra, un (o una) comentarista habitual de mis artículos me proporcionó un enlace que habla muy sesudamente del tema. Si tenéis un poco de tiempo ved este documental:

http://www.rebeliondigital.es/prensaextranjera/La_gran_estafa_del_Calentamiento_Global.htm

Habiendo dejado bien claro (espero) que no me creo las mentiras catastrofistas y que considero que los cambios climáticos son algo natural nada catastrófico (o no necesariamente catastrófico) que comienzan a ser algo predecibles sobre otras bases científicas, también quiero dejar claro que me preocupa el mal uso que estamos dando a los espacios naturales: polución, basura, superpoblación, incendios. No hay peligro de que incidan en ningún cambio climático pero hacen incómoda y desagradable la vida de uno. Todos deberíamos ser más civilizadamente cuidadosos de nuestro entorno inmediato. Pero está visto que a algunos, aun sufriendo terrores nocturnos por miedo al cambio climático, les importa tres "X" tirar basura en el campo cuando van de picnic. Y no digamos ya el poco respeto al medio que han venido luciendo las explotaciones industriales del sector primario.

viernes, 17 de agosto de 2007

VBI SVNT...?

Me proponía Iván hace unos días que participara en una especie de meme, pero de tema bastante más serio de lo corriente, en el que, por lo que he podido leer en su artículo, uno reflexionara sobre aquellas cosas o personas que en algún momento fueron importantes en su vida, pero fueron quedando orilladas en el camino. Es el viejo tópico latino del Ubi sunt qui ante nos in mundo fuere? que tanto influyó en algunas corrientes literarias medievales con el tema de la muerte como telón de fondo (la Muerte como elemento igualador de ricos y pobres, nobles y plebeyos...), y cuyos últimos coletazos nos llevarían en la literatura castellana hasta Jorge Manrique, pero aquí en tono "bloguero" menor, referido a circunstancias personales.

Lo he intentado. He hecho el esfuerzo de revolver el baúl de los recuerdos tratando de encontrar a esas personas, cosas y circunstancias de la vida que en el pasado representaron algo importante para mí, y las he encontrado, claro está. Pero no he conseguido asociarlas de ningún modo al sentimiento mezcla de angustia y nostalgia del Ubi sunt...? La mayoría de esas personas siguen conmingo formado, en distintos grados de relación interpersonal, mi mundo. Y quienes ya murieron me dejaron su parte en herencia que sigo disfrutando y no me agobia su ausencia (salvo algún caso muy concreto y en momentos muy puntuales, pocos, de horas bajas) porque tengo muy claro que somos seres leves y esa levedad me empuja a ser realista a mi manera: hay lo que hay, y lo demás cuenta poco. No echo a nadie de menos porque cuando necesito a esa persona, sencillamente voy a su encuentro donde ella está. La pérdida por muerte de un ser querido provoca una crisis muy fuerte, es verdad. Pero es inútil rebelarse contra esa situación. Lo saludable es asumirla por inevitable y reorientar la vida con otras perspectivas. Somos seres leves, pero vivos y con energía. Y debemos ser prácticos.

No echo de menos ninguna cosa porque estoy rodeado de todas las que me son gratas, y si alguna que no tengo necesito, hago por conseguirla poniendo el esfuerzo que sea necesario, como suelo hacer habitualmente.

No siempre fue así. Antes, al compás de otras circunstancias vitales, busqué y sintonicé con las personas que me merecieron la pena para compartir el camino. Antes hice muchos planes de futuro y me apliqué para hacerlos realidad. Pero no añoro ninguna etapa de mi vida ya vivida más allá del dulce (o agridulce) recuerdo que sugiere haberla superado. El pasado es sólo eso: pasado e irrepetible. Tanto da que acertara o me equivocara: no hay vuelta atrás. Aprendí muy pronto que los actos del presente fugaz pueden influir sobre el futuro pero los del pasado no (aquí habría mucho que matizar pero lo dejo para otra ocasión). Sólo valen como experiencia personal, lo cual no es poco.

Si, casi al final de la vida (como es mi caso), uno no ha conseguido una buena dosis de tranquidad de conciencia y madurez para afrontar todos los problemas del vivir (y del morir) con serenidad, ¿a qué otras cosas puede aspirar ya?

Lo siento, Iván, pero el Ubi sunt...? no me sugiere nada fuera del tópico culterano.

jueves, 9 de agosto de 2007

El "Thinking Blogger Award"

Supongo que cada cual tiene sus propias motivaciones a la hora de armar un blog y llenarlo de contenido. Supongo, también, que en el blog cada uno vuelca una parte o faceta de su forma de ser y pensar. Para mí es un entretenimiento, una diversión y, a menudo, una digresión de mis actividades cotidianas. Sus entradas suelen tocar temas leves (aunque no por ello sin sustancia), como leve entiendo el hecho de ser y vivir, con toda su transitoriedad y finitud. No es un espacio sesudo ni trascendente, ni pretende serlo. Para las cosas "serias" que tienen que ver con mis actividades profesionales utilizo otros canales de comunicación ad hoc.

Aunque no es una preocupación obsesiva tener muchos lectores, faltaría a la verdad si dijera que no me importa no tenerlos. Ya no tengo edad para ciertos circunloquios y pajas mentales, y proyectarme hacia ninguna parte me parece necedad: para esos ejercicios íntimos ya se inventaron hace mucho tiempo los diarios personales, algo esencialmente distinto de un blog "abierto al público", aunque sea a un público desconocido. El matiz es importante.

¿Qué sucedería si fuera obligatorio que el autor de un blog se identificara con nombres y apellidos, domicilio, etc.? ¿Habría una desbandada? Si así fuera algo estaría fallando en la sociedad "bloguera" porque una cosa es utilizar un seudónimo y otra muy distinta ampararse o esconderse en la impunidad del anonimato. Pero, en fin, tal como están las cosas el seudónimo permite salir de sus cuevas a quienes de otro modo quizás no tendrían valor para mostrar lo que muestran y su blog resulta así una terapia que sin duda les es beneficiosa. No lo critico negativamente en absoluto.

Lo cierto, en mi caso, es que mantener activo este blog ha generado vínculos de comunicación, un cierto clientelismo con un (afortunadamente) numeroso grupo de personas con intereses muy divesos. Las hay jóvenes y menos jóvenes, lo que viene a demostrar que el "universo bloguero" no es privativo de ningún sector de edad concreto. Las temáticas son también diversas: pinitos literarios (en prosa o en verso), diarios más o menos íntimos, actualidad, moda, música, cine-TV, crítica literaria, crítica político-social, entretenimiento, misceláneos...

Todo este largo proemio viene a cuento del premio (diría más bien mención honorífica) Thinking Blogguer Award, que no sé quién lo habrá inventado pero que me ha llegado de la mano de tres de mis asiduos lectores. Entiendo que se me ha concedido la mención porque algunos de mis artículos les han movido especialmente a la reflexión. La concesión lleva consigo la responsabilidad de escoger a otros cinco blogguers en activo y transmitirles que son también acreedores de tal distinción según mi criterio. Es una árdua tarea que no pienso eludir pero que, en el fondo, me parece injusta porque leo asiduamente más de cinco blogs que lo merecen. Dejo fuera de mi lista, porque ya la tienen, y muy merecidamente, a Mariluz, Horus y Eduardo.

A los autores que con frecuencia me mueven a la reflexión probablemente les tiene sin cuidado esta mención (a mí también, pero sigo el juego):

Mari (Con pasto en la lengua de agua) me impacta con sus narraciones breves.

Júlia (La panxa del bou) hace una excelente crítica literaria y cinematográfica. Es mujer muy comprometida con lo que hace y deja en ello una parte importante de sus muchos saberes y vivencias.

Rafael Barceló Durazo es un joven y ameno narrador de su intra-historia (en el sentido azoriniano del término) con una vitalidad fuera de lo común.

Swirlies (Palm+Stars) mete entre col y col algunas lechugas que me hacen reflexionar sobre la problemática vital de la gente muy joven. A veces se dispersa, pero... se comprende que así sea.

Derber (Como D) es un jovencísimo fabulador que hay que leerlo para creerlo. Sus textos tienen calado, mucho.

¡Lástima que sólo pueda proponer cinco menciones...!


martes, 31 de julio de 2007

Unos días en Portugal

He tenido unos días el blog un tanto abandonado. ¿La razón? Uno de mis viajes por motivos profesionales, en esta ocasión a Portugal. He preparado un pequeño reportaje de mis andanzas, que cuelgo a continuación. Espero que guste.




viernes, 20 de julio de 2007

Las preguntas de Montano

En uno de los comentarios a mi entrada anterior, Miguel Montano me hace tres preguntas cuya contestación, dice, aclararía algunos aspectos oscuros o contradictorios de mi persona tal como se expresan en la encuesta. Creo que las respuestas bien pueden dar lugar a una nueva entrada, ahora que los calores caniculares y una cierta flojera veraniega me tienen con el cerebro un tanto acorchado. Son cuestiones personales, pero como mi costumbre es contestar casi siempre a quienes me dejan algún comentario y, por otro lado, las respuestas no rompen ningún secreto (de hecho, sobre alguno de esos temas ya he tratado con algunas pinceladas gruesas en trabajos anteriores), trataré de responder a mi inquiridor.

Pregunta Montano, en relación con la respuesta al punto 52 de la encuesta: "¿Por qué no quieres tener hijos?". Verás, aunque obviamente no estoy en contra de la paternidad y de la perpetuación de la especie, en el ser humano esa ya no es una función primordial del individuo sino de la especie, a mi modo de ver. Superada la servidumbre de las reacciones instintivas a las que, según parece, se ven sometidos el resto de los seres vivos, el ser humano puede decidir con un cierto grado de libertad si sus relaciones sexuales tienen como objetivo la procreación o hay otros objetivos. Ahí la educación y formación de cada cual es fundamental para encontrar la postura que le parezca más correcta. Por otro lado, la paternidad-maternidad es cosa de dos (bebés-probeta aparte). Durante los años que he vivido en pareja (nunca matrimoniamos oficialmente) decidimos de común acuerdo y reflexión no tener hijos. ¿Razones? Varias, pero las más contundentes tenían que ver con nuestras respectivas dedicaciones profesionales que, sobre todo en mi caso, implicaban largas temporadas fuera de casa. No hubiera sido justo dejarle a Ella casi toda la carga de la crianza y educación de una posible prole. Tampoco pensaba Ella que su fin y justificación en la vida fuera la maternidad; su profesión la absorbía tanto como a mí. Sobre el tema de la paternidad responsable ya expuse alguna de mis ideas en otro artículo. Alguien podría pensar que esa es una postura un tanto egoísta, pero sus argumentos se desmontan fácilmente: hay otras formas de vivir que obligan o recomiendan el celibato (una manera peculiar de rechazar la paternidad-maternidad), y no me vale que me digan que sus razones son más elevadas o altruístas que las nuestras. Además, nunca prescindimos de la actividad sexual (en cada tiempo a su medida), que siempre fue un importante nexo de unión.

¿Que si hubiera tenidos hijos les habría enseñado muchas cosas? Por supuesto, pero ese no es un argumento de peso en pro de la paternidad, ni depende de ello hoy en día la perpetuación de unos conocimientos, principios e ideas. Las estadísticas indican, tristemente, que los padres juegan un papel pequeño en la educación de los hijos, aunque yo hubiera procurado no estar en el grupo más numeroso de esa estadística. Sin embargo, si me abstuve de tener hijos, no he rechazado la responsabilidad de apadrinar a cinco, hijos de familiares y amigos. Y te aseguro que me preocupé y me sigo preocupando de sus vidas (todos son ya casados menos la pequeña Loreto, de 6 años, primogénita de mi ahijado Carlos). ¿Sabes qué les intenté enseñar a mis ahijados?: A pensar con independencia (tener personalidad) a través del hábito del estudio (la cultura = conocimientos es el mejor armazón de la madurez); a tomar decisiones y a responsabilizarse de ello; a razonar con argumentos, no con pasiones. Te equivocas, Montano, si piensas que lo importante es enseñar a tu hijo lo que tú sabes. Es más importante enseñarle a que aprenda por él mismo y facilitarle la manera de lograrlo. De ese modo podrá llegar a saber más que tú, y eso sí que es verdaderamente importante. Y, en todo caso, dar buen ejemplo enseña más que mil jaculatorias.

En relación con el punto 39, me recriminas que sea fumador. Algo de razón tienes cuando dices que fumar es malo. Pero te equivocas si piensas que el fumar tiene alguna sinergia negativa con la diabetes incipiente que padezco (que, por cierto, la llevo perfectamente controlada a base de régimen alimenticio). El tabaco, como el alcohol y otras drogas blandas que no pruebo, no es bueno; pero de ahí a que sea malo, malo... No seré yo quien haga apología del tabaco. Creo que todo exceso hay que saber controlarlo, aunque algún desmadre ocasional no le venga mal al cuerpo de pecado. Cada cual debe ser consciente de sus limitaciones y no pasarse de la raya en damasía. A mí el freno me lo ponen las revisiones médicas periódicas y una endocrinóloga que es una perfecta ama de llaves inglesa.

Finalmente, Montano, hablas de la soledad como si yo viviera instalado en un aislamiento reverencial ajeno al mundo, alimentándome sólo de los recuerdos. Nada más lejos de la realidad. Que viva solo en mi casa sólamente quiere decir que suelo dormir sin compañía, aunque recibo visitas a menudo de familiares que se quedan unos días conmigo. Porque la mayor parte del día me encuentro rodeado de gente agradable, en mi despacho o en la universidad o en reuniones. Y mi vida social es muy activa, para mis años. Buscar de nuevo una pareja no es solución ni, mucho menos, una obsesión. Mi vida afectiva está cubierta y bien cubierta. Y, como bien dices, la vida sigue su curso y yo me aferro a ella todavía con más ilusión por el futuro que nostalgia por el pasado.

Espero haberte aclarado algunos de esos puntos oscuros. Y, como se decía antes en los programas de radio, "saludo a la concurrencia que me estará escuchando".

jueves, 12 de julio de 2007

Meme que me pasa Swirlies

¿De qué vale decir que no me gustan los memes si luego no puedo resistirme a las invitaciones? Esta me llega de un joven amigo de estos pagos virtuales, Swirlies, que anida en un blog en el que refleja sus multivariantes facetas. Hay que contestar 100 preguntas. ¡Qué coñazo...!

1.- Sexo: Varón.
2.- Cumple: 19 de septiembre, Virgo, ¡qué le voy a hacer...!.
3.- Familia: Soltero, pero con cinco ahijados oficiales y otros varios "pegados" que me han dado mucha guerra, según sexo y edades.
4.- Color de la piel: Blanca; espalda pecosa, dicen (yo no me la he visto nunca aunque confieso haberlo intentado alguna vez haciendo ejercicios de contorsionismo delante del espejo).
5.- Estatura: Más o menos 1,75m.
6.- ¿Cuándo ha sido la última vez que has estado más triste?: Cuando murió Ella, hace de eso 11 años por estas fechas. Un infarto.
7.- Momento en que te has sentido muy feliz: Varios; cuando me di cuenta de que sabía leer de corrido; cuando conquisté a la primera chica, aunque no fuera la definitiva; cierto viaje con Ella a París en las vacaciones de 1973; cuando me doctoré acompañado de mi familia, porque era el colofón de los sacrificios y apoyo de todos ellos; cuando se casó mi primer ahijado, etc...
8.- Músicos como los que quieres ser: Amo la música pero nunca me he planteado la composición o la interpretación como profesión; "zapatero, a tus zapatos...". En todo caso, y como modesto flautista aficionado, me gustaría tocar como Jean-Pierre Rampal para poder aliviar a mis amistades del martirio de escucharme cuando se me atraviesa un pasaje musical difícil.
9.- Lugares que regularmente visitas: Las casas de mis amistades, cierto restaurante gallego de Madrid, los teatros, el Auditorio Nacional de Madrid, alguna taberna castiza...
10.- ¿Qué días son los que puedes ver más películas?: Ninguno en especial. Voy poco al cine y el DVD tampoco lo uso demasiado.
11.- ¿Cuál es el significado de tu nombre?: Alude a que soy añoso (podría ser abuelo = yayo); Salva es apócope de patronímico. Me lo puso un joven amigo.
12.- ¿Qué tipo de persona te consideras ser?: Amable, receptivo, desprendido...
13.- Canción favorita para cantar en el Karaoke: ¡Qué horror! ¡Karaoke! En un día de desmelene, quizá La barca, de Los Panchos.
14.- Primer amor: Tras un par de escarceos fallidos, Ella... Teníamos 19 años.
15.- Primer beso: Con una turista francesa, a los 17 años.
16.- Película favorita: Unas cuantas, generalmente de realizadores europeos.
17.- Flor favorita: Ninguna.
18.- Programa favorito: Ninguno.
19.- ¿Qué te gustaría ser?: Me gusta ser lo que soy y perfeccionarlo cada día.
20.- Libros favoritos: El Quijote (Cervantes), Cien años de soledad (García Márquez), El Principito (Saint-Exupéry), por abreviar.
21.- Lugar que te gustaría visitar: Islandia; es una fijación juvenil desde que leí Viaje al centro de la Tierra, de Verne, siendo un chaval.
22.- Comida favorita: El arroz en paella o al horno.
23.- Fruta favorita: La naranja.
24.- Color favorito: El verde.
25.- ¿Cuál es la mejor cosa que has hecho?: Vivir enamorado.
26.- ¿Cuál es tu aparato más importante?: Ninguno en especial; cambia todo tan deprisa...
27.- Algo que quisieras decirnos: Ahora no se me ocurre ninguna frase lapidaria.
28.- Gente que recuerdas: A mis años..., ¡muchísima!
29.- Gente en la que piensas: Depende del momento y la circunstancia.
30.- ¿Si tú murieras?: Uno menos a pagar impuestos.
31.- Algo bueno de ti: La curiosidad.
32.- Algo malo acerca de ti: ¿Ser exigente?
33.- Personas que respetas: Todas, en general.
34.- ¿Cuál sería tu regalo favorito en tu cumple?: La manifestación de afecto en cualquiera de sus formas.
35.- ¿Cuál es la cosa más difícil que has hecho?: Sacar buena nota en Latín en mis años de Universidad. Procedía de un bachillerato en el que no se daban lenguas clásicas y en la Universidad el nivel de exigencia era ya muy alto.
36.- ¿La letra Q o A?: Q de quintaesencia de las cosas.
37.- Hobbies: Leer, escuchar o interpretar música, la siesta...
38.- ¿En qué te consideras que eres muy bueno?: En nada. Diría que soy bastante corrientito.
39.- ¿Qué hábitos tienes?: Uno bastante caro y feo: soy fumador impenitente.
40.- ¿Qué serías capaz de hacer por la persona que amas?: Pensando en tiempo pasado, cuando se ama sin cálculo ni mesura se hace todo lo que conviene al caso.
41.- ¿Qué te gustaría recibir de la persona que amas?: Pensando en tiempo pasado, me dio cuanto necesitaba.
42.- ¿Qué te gustaría hacer con la persona que amas?: Ahora, venerar su recuerdo y recordar lo vivido en los años compartidos.
43.- Lo que más amas en todo el mundo: Despertar cada mañana y sentir la vida a mi alrededor.
44.- Animal favorito: El ser humano.
45.- ¿Cómo estás vestido?: Desvestido, diría yo: en calzoncillos. Hace calor, estoy solo en casa y no espero visitas a estas horas.
46.- ¿Qué tipo de gente no te agrada?: Las personas fatuas y arrogantes.
47.- ¿Cuándo sientes que estás débil?: Cuando no me apetece escribir ese artículo o ese trabajo prometido.
48.- ¿Qué es lo que te quita el stress?: Una buena siesta.
49.- ¿Cuándo has herido a alguien?: Conscientemente, no lo recuerdo. Pero sin duda a alguien debo haber herido en alguna ocasión. Confío en que me haya perdonado.
50.- ¿Qué es lo que piensas al verte al espejo?: "¡Vaya tipo decadente...! ".
51.- Cosas que más lamentas: Tenerme que morir. Se está tan bien vivo...
52.- Número de hijos que quieres tener: Cero. Esa tarea siempre se la recomiendo a otros.
53.- ¿Cuál es tu saludo al teléfono?: "¡Hola! ¿Dígame?" Mi primo Vicentico siempre contesta: "¡Meee...!" . Así sé que es él.
54.- ¿Cómo es el clima de hoy?: Una mañana radiante que comienza a ser calurosa.
55.- Número favorito: Ninguno en especial.
56.- ¿Cuánto es lo que puedes beber?: En general poco; debo cuidarme de mi incipiente diabetes. Alguna cerveza, quizá.
57.- ¿Con quién has dormido fuera?: Corramos un tupido velo...
58.- ¿Alguna vez has querido escapar de tu hogar?: ¡¡Noooo...!!
59.- Chica ideal: He preferido las de carne y hueso, asequibles.
60.- ¿Qué es lo que quieres decirles a tus amigos?: La amistad se demuestra más con hechos que con palabras.
61.- ¿Qué quieres comer en este momento?: Un buen desayuno: un montado de jamón serrano a la plancha chorreando grasilla y abundante café con leche.
62.- ¿Cómo es tu personalidad?: Nunca me he parado a pensar en una autodefinición; ahora tampoco.
63.- Regularmente, ¿cuándo vas al baño?: Cuando hace falta, ¿no? Soy bastante metódico en eso, afortunadamente.
64.- Religión: Agnóstico.
65.- ¿Qué prefieres, dar o recibir?: Una pregunta un tanto confusa... Ya sabéis lo del chiste del Dante y del Tomante...
66.- ¿Cuál fue tu día mas recordable?: Tengo muchos días memorables en mi haber. No sabría escoger. En todo caso, véase el punto 7.
67.- Moda: Me tiene sin cuidado.
68.- ¿Cuántas horas duermes?: Unas seis o siete. Habitualmente de un tirón y roncando a pierna suelta.
69.- ¿Cuándo no te quieres a ti mismo?: En alguna hora baja. Pero yo no lo llamaría así.
70.- ¿Cuándo te sientes feliz?: Muy frecuentemente. La vida está llena de situaciones agradables.
71.- ¿Qué haces cuando estás solo?: Estudio, me dedico a mis aficiones, etc.
72.- ¿Con cuántas chicas has tenido una cita?: Es evidente que esta es una encuesta para gente joven. Yo he perdido la cuenta, aunque tampoco es que haya sido un Don Juan.
73.- ¿Qué es lo primero que miras en una chica?: Por este orden: la cara, el busto y las caderas-culo. Me gustan rellenitas, pero sin pasarse. Las flacas me dan cierta dentera.
74.- ¿Cómo clasificarías tu vida de lo bueno y lo malo?: Digamos que satisfactoria.
75.- ¿Cómo eres?: Entre pícnico y cerebrotónico.
76.- ¿A quién prefieres, a tu mami o a tu papi?: 50/50, cuando vivían.
77.- ¿Cuándo peleas con alguien?: Físicamente, nunca. Dialécticamente, a menudo.
78.- ¿Cuando alguien quiere terminar?: Pues se termina... No me gustan los enjuagues.
79.- ¿Si la persona que tú más amas tiene una terrible enfermedad?: Trataría de acompañarla en todo momento. En mi caso, Ella no me dio tiempo: un infarto.
80.- Si tus padres no quisieran a la persona que amas, ¿qué harías?: En mi caso no se dio. Si se hubiera dado, hubiera tratado de convencerles y si no lo hubiera conseguido les habría dicho que mi vida es mía, principalmente, y de los demás, accesoriamente.
81.- ¿Qué vas a hacer después de terminar este test: Echarle mal de ojo a Swirlies por la trabajera... Es broma: desayunaré.
82.- ¿Qué piensas de los noviazgos?: Que deben ser largos, maravillosos e inolvidables.
83.- Apodos: No tengo, que yo sepa, aparte de mi nombre de guerra bloguero.
84.- ¿Qué es lo que tienes al lado de ti?: Un cenicero con varias colillas, un paquete de cigarrillos, un mechero y la cubierta de un disco de Paul Anka que estoy escuchando.
85.- Películas que quisieras ver: Ninguna en especial.
86.- Películas que más recuerdas: Matar a un ruiseñor, Cinema Paradiso, Muerte en Venecia, etc.
87.- Personas que ves mucho: Mis compañeros de trabajo, mis alumnos.
88.- Deporte favorito: Las siestas de pijama y orinal.
89.- ¿Cómo es tu estilo de cabello ahora?: Clásico, con la raya a un lado, sin disimular la calvicie de la coronilla. De joven me peinaba "a lo Marlon".
90.- Estación favorita: El otoño madrileño es maravilloso, todavía.
91.- ¿Qué es lo que tienes en tu mochila?: No uso mochila. La usaba de joven, cuando practicaba montañismo.
92.- ¿Cuántas tarjetas tienes?: La de la Seguridad Social y un par de tarjetas bancarias.
93.- ¿Cuándo estas triste?: (Se nota que el mismo encuestador comienza a estar ya hasta las bolas de las preguntitas). En las horas bajas.
94.- Tipo de chica que no te gusta: Las flacas, huesudas y/o bigotudas. Aunque, como decía mi padre, en un baile, con las feas siempre hay chance.
95.- Personas que no te agradan mucho: Las mismas de la pregunta 46.
96.- ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?: Hasta que el cuerpo aguante. No tengo prisa por morirme.
97.- ¿Si ganaras un millón de dólares...?: ¡A ti te voy a decir lo que haría con un millón de dólares!
98.- Canciones que recomiendas: Todas las de mi blog musical. Esto es, declaradamente, publicidad.
99.- La verdad acerca de ti: ¡Échale imaginación...!
100.- Últimas palabras: ¡Por fin el final de la encuesta!

PS. Swirly, necesito tiempo para pensar en una venganza acorde con la magnitud de la trabajera que me has dado. ¡Te odio cordialmente!

lunes, 2 de julio de 2007

Crónica en imágenes de un viaje a Grado y Aquileia

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo este videoclip de mis andanzas por Grado y Aquileia (Italia). Espero que os guste.